Alimentación emocional en niños y en adolescentes

Última actualización octubre 2020 | Este artículo fue creado por el personal editorial de familydoctor.org y revisado por Sarah Coles, MD

Comer emocionalmente es comer en respuesta a sus emociones o por aburrimiento. Quienes experimentan alimentación emocional comen por comodidad en lugar de porque tienen hambre. Los niños, adolescentes y adultos pueden ser comedores emocionales.

Pero, ¿cómo saber si come por emociones? ¿Cómo sabe realmente que no tiene hambre? Considere lo siguiente:

Hambre verdadera:

  • Crece gradualmente.
  • Es el resultado de un estómago vacío.
  • Puede satisfacerse con varios alimentos diferentes.

Alimentación emocional:

  • Viene rápido y se siente urgente.
  • A menudo se desencadena por un evento o estado de ánimo específico.
  • Produce antojos de un alimento o tipo de alimento específico. Por ejemplo, quienes experimentan la alimentación emocional pueden tener antojos de chocolate después de un día difícil.

Además, puede ser experimentar alimentación emocional si se encuentra haciendo estas cosas:

  • Comer en respuesta a emociones o situaciones, no para saciar el hambre.
  • Sentir una necesidad urgente de comer.
  • Desear de un alimento o tipo de alimento específico.
  • Consumir una mayor cantidad de comida de lo habitual.
  • Comer en momentos inusuales del día (por ejemplo, a altas horas de la noche).
  • Aumento de peso excesivo.
  • Sentirse avergonzado o culpable por comer.
  • Comida “a escondidas” durante momentos de mucho estrés.
  • Esconder envases vacíos de comida.

¿Cuáles son las posibles causas de la alimentación emocional?

Algunas situaciones y emociones comunes asociadas con la alimentación emocional incluyen:

  • enfado
  • aburrimiento
  • cambio
  • confusión
  • depresión
  • frustración
  • soledad
  • pérdida
  • resentimiento
  • estrés

Incluso las emociones positivas, como la felicidad, a veces pueden dar como resultado una alimentación emocional.

El camino hacia una mejor salud

Es importante desarrollar respuestas saludables cuando quiere comer por sus emociones. Hable con un amigo, familiar, médico de familia o consejero sobre las emociones que desencadenan su forma de comer. Piense en otras formas de lidiar con esas emociones. Tal vez pueda salir a caminar cuando se sienta estresado. Quizás pueda llamar a un amigo cuando esté aburrido.

Se puede aprender a comer emocionalmente. Como padre o cuidador principal, sus acciones pueden mostrarle a su hijo cómo lidiar con las emociones y la alimentación. Asegúrese de modelar hábitos alimentarios saludables. Además, evite usar la comida para celebrar ocasiones o para recompensar a su hijo por su buen comportamiento. En su lugar, utilice elogios verbales y otorgue otros tipos de recompensas. Por ejemplo, las buenas recompensas pueden ser pegatinas para un niño pequeño o una actividad divertida para un niño mayor.

Si nota signos de alimentación emocional en su hijo, hablen sobre sus preocupaciones. Sea amable. Manténgase positivo. Ayudar a su hijo puede ser tan simple como tener una conversación amorosa.

Aspectos a tener en cuenta

La alimentación emocional no es saludable, ni física ni emocionalmente. La alimentación emocional puede llevar a comer en exceso porque, en general, no se trata de la necesidad de nutrientes o calorías. El cuerpo no necesita la comida. Con el tiempo, consumir calorías adicionales puede hacer que aumente de peso. Podría tener sobrepeso u obesidad. La obesidad lo pone en riesgo de tener más problemas de salud, como diabetes tipo 2. También lo hace más propenso a sufrir depresión en la edad adulta.

Comer en exceso también puede hacer que se sienta culpable o avergonzado. La alimentación emocional puede hacer que se sienta mejor durante un breve período de tiempo. Pero no resuelve sus problemas.

Tenga en cuenta que no tiene que lidiar con la alimentación emocional por su cuenta. Si cree que usted, o su hijo, están experimentando alimentación emocional, hable con su médico. Podrá recomendar asesores o terapeutas que puedan ayudar. Su médico también puede ponerlo en contacto con un dietista registrado u otro experto en nutrición. Ellos pueden ayudarlo a crear un plan de nutrición. También pueden ayudarlo a hablar con su niño o adolescente sobre la alimentación.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Cómo sé la diferencia entre comer con regularidad y comer emocionalmente?
  • A veces siento que experimento la alimentación emocional, pero no con regularidad. ¿Necesito resolverlo?
  • Mi hijo experimenta la alimentación emocional, pero miente al respecto. ¿Qué debo hacer?
  • Mi hijo experimenta la alimentación emocional, pero solo come alimentos saludables. ¿Eso está bien?

Recursos

Institutos Nacionales de Salud, MedlinePlus: Romper los Lazos de la Alimentación Emocional