Conmoción cerebral en niños

Usted puede pensar que las conmociones cerebrales solo les suceden a los jugadores de fútbol. Esto no es así. Las conmociones cerebrales pueden ocurrir por muchas razones, como un accidente de bicicleta, una caída en el patio de recreo, o al practicar deportes. Otro mito: Si experimenta una conmoción cerebral tiene que perder la conciencia. Incorrecto. Ni siquiera tiene que haberse golpeado la cabeza. Un golpe en el cuerpo que hace que la cabeza se mueva hacia atrás y adelante rápidamente puede causar una conmoción cerebral.

Una conmoción cerebral es el nombre de un evento que hace que el cerebro rebote o se retuerza dentro del cráneo. Es un tipo de lesión cerebral traumática (TBI, por sus siglas en inglés). La lesión cerebral traumática suena aterradora, y las conmociones cerebrales pueden ser graves. Pero los efectos suelen ser temporales y no presentan una amenaza para la vida. Pueden incluir dolores de cabeza y problemas con la concentración, la memoria, el equilibrio y la coordinación.

Es importante tener en cuenta que, una vez que su hijo haya sufrido una conmoción cerebral, el riesgo de tener otra aumenta. Y una segunda conmoción cerebral puede ser más grave. Saber qué mirar es importante para que pueda tomar medidas para evitar daños más graves en el futuro.

El camino hacia una mejor salud

Una conmoción cerebral no es como un corte o hematoma que se puede ver desde afuera. Puede ser fácil pasarlo por alto, especialmente cuando no hay signos externos. Los síntomas de conmoción cerebral generalmente aparecen de inmediato, pero pueden empeorar días o semanas después de la lesión. Si cree que su hijo puede haber sufrido una conmoción cerebral, esté atento a lo siguiente:

  • parece aturdido o mareado;
  • siente confusión sobre lo que está pasando;
  • olvida indicaciones;
  • se mueve de forma torpe;
  • responde lentamente a las preguntas;
  • pierde la conciencia (aunque sea brevemente);
  • tiene cambios de humor o cambios de comportamiento.

Además, si su hijo tiene la edad suficiente, podría decirle que está experimentando:

  • dolor de cabeza o sensación de presión en la cabeza
  • problemas para concentrarse;
  • confusión o problemas de memoria;
  • problemas de equilibrio o mareos;
  • náuseas;
  • visión borrosa;
  • sensibilidad a la luz o al ruido;
  • zumbidos en los oídos;
  • se siente lento, aturdido, o simplemente «apagado»;
  • se siente irritable, nervioso o ansioso;
  • tiene cambios de sueño.

Si su hijo tiene alguno de los síntomas anteriores, consulte al médico de inmediato. El médico le preguntará acerca de la lesión y le realizará un examen físico. Puede medir la fuerza, los sentidos, el equilibrio, los reflejos y la memoria de su hijo. Dependiendo de lo que encuentren, pueden ordenar exámenes médicos, como una tomografía computarizada.

Si la conmoción cerebral de su hijo es leve, el descanso puede ser el único tratamiento. Eso significa mantener un horario regular, sin noches para acostarse tarde ni pijamadas. El descanso también implica un tiempo mental. Que no use una computadora, teléfono celular u otros dispositivos electrónicos. La tarea escolar e incluso la lectura y la televisión deben detenerse o limitarse, según las instrucciones del médico. No seguir estas reglas puede empeorar los síntomas de la conmoción cerebral. Muchos niños se recuperan de una conmoción cerebral en unas pocas semanas, pero algunos pueden necesitar más de un mes.

No le dé a su hijo ningún medicamento a menos que su médico lo haya aprobado. Su médico controlará a su hijo y le informará exactamente cuándo podrá regresar a la escuela y a sus actividades normales. Ya no es necesario que despierte a su hijo durante toda la noche después de una lesión en la cabeza.

En casos raros, se puede formar un coágulo de sangre peligroso en el cerebro. Esto aumenta la presión en el área contra el cráneo. Esto puede ser potencialmente mortal y requiere tratamiento inmediato. Llame al 911 o lleve a su hijo a la sala de emergencias de inmediato si muestra alguno de los siguientes signos:

  • parece muy somnoliento o no puede despertarse
  • tiene una pupila más grande que la otra;
  • tiene convulsiones;
  • no puede reconocer personas o lugares;
  • está cada vez más confundido, inquieto o agitado;
  • tiene un comportamiento inusual;
  • tiene dificultad para hablar;
  • se queja de un dolor de cabeza que no desaparece o empeora;
  • vomita;
  • pierde la conciencia, aunque sea brevemente;
  • no dejará de llorar y se lo puede calmar;
  • no come (ni se amamanta, en caso de bebés).

Aspectos a tener en cuenta

Si su hijo se lastima mientras practica un deporte, no permita que continúe si cree que puede tener una conmoción cerebral. Además, los niños que regresan a los deportes antes de que el cerebro esté completamente curado tienen una mayor probabilidad de tener una segunda (y peor) conmoción cerebral. Las conmociones cerebrales repetidas pueden presentar problemas graves a largo plazo. Estos incluyen dificultad con la concentración, memoria, dolor de cabeza e incluso daño cerebral permanente. Siempre espere hasta que un profesional de la salud apruebe su hijo regrese al juego.

La prevención es clave para evitar las conmociones cerebrales. Al practicar deportes, la seguridad siempre debe ser la prioridad número uno. Cuéntele al entrenador de su hijo sobre una conmoción cerebral previa. Asegúrese de que su hijo siga todas las reglas de seguridad del juego. Los niños deben usar equipo de protección. Siempre deben usar cascos que se ajusten adecuadamente al practicar deportes o andar en bicicleta, patinetas, etc. Sin embargo, tenga en cuenta que no existe un casco a prueba de conmoción cerebral. Los niños siempre deben tener cuidado de no golpearse, ni de no golpear a otros, en la cabeza.

Si tiene niños más pequeños, haga que su casa sea segura. Los bebés buscarán todo lo que puedan para levantarse, lo que puede provocar caídas y lesiones en la cabeza. Use puertas en la parte superior e inferior de cada escalera. Cree un espacio seguro para que juegue su bebé y nunca lo deje solo. Siempre use los asientos de seguridad, asientos elevados y cinturones de seguridad de manera adecuada. En el patio de recreo, asegúrese de que haya material suave debajo del columpio y los juegos. Busque mantillo o arena, no pasto o tierra.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Qué señales debo ver que justifiquen un viaje a la sala de emergencias?
  • ¿Debería mi hijo tomar algún medicamento después de una conmoción cerebral?
  • ¿Debo despertar a mi hijo cada hora durante esta noche?
  • ¿Cuándo podrá mi hijo reanudar sus actividades normales?
  • ¿Mi hijo deberá tomar precauciones especiales cuando practique deportes en el futuro?
  • Esta es la segunda conmoción cerebral de mi hijo. ¿Debería dejar de practicar deportes totalmente?