Cuando usted es quien provee los cuidados

Un cuidador es alguien que brinda atención personal a alguien que no puede cuidarse a sí mismo. El cuidador proporciona esta asistencia de forma regular, a menudo diaria. Puede ayudar a la persona a preparar alimentos, tomar medicamentos, bañarse y vestirse.

Si usted es un cuidador, puede resultarle muy demandante, tanto física como emocionalmente. Puede sentirse abrumado. Pero es importante no ignorar su propia salud mientras cuida a los demás. Aquí hay algunas cosas que puede hacer para mantenerse en plena forma mientras cuida de alguien.

El camino hacia una salud mejor

Haga del bienestar una prioridad.

Como cuidador, puede sentir que tiene que «hacerlo todo», independientemente del costo que tenga para usted. Sin embargo, una de las cosas más importantes que puede hacer es cuidarse.

  • Visite a su médico para consultas regulares.
  • Siga una dieta equilibrada.
  • Descanse lo suficiente. Si duerme poco, tome siestas cuando lo haga su ser querido.
  • Haga ejercicio. Puede ser difícil encontrar 30 minutos seguidos para hacer ejercicio. En cambio, intente hacer tres entrenamientos de 10 minutos a lo largo del día. Además, encuentre un compañero de ejercicios. Es más probable que continúe con el ejercicio si tiene un acompañante. Trate de hacer 150 minutos de ejercicio moderado por semana. Le dará más energía, reducirá el estrés y mejorará su estado de ánimo.
  • Relájese. Respire hondo o medite para reducir el estrés.
  • Tome un breve descanso. Programe tiempo para las cosas que disfruta. Haga esto al menos una vez a la semana. Al hacerlo, usted podrá cuidar mejor de su ser querido.

Manténgase organizado

A menudo, el cuidado es un trabajo de tiempo completo. Y puede que lo esté haciendo junto con su trabajo remunerado o cuidando a sus hijos. Para ayudar a todos a saber qué esperar, establezca un cronograma con su familia. Esto ayudará a que todos se mantengan organizados.

También intente seguir una rutina diaria. Ayudará a que las tareas diarias parezcan menos abrumadoras.

Cree un equipo de apoyo.

Muchas veces necesitará ayuda. Tal vez no esté disponible para una cita. O necesite que alguien haga un recado. Planifique esos momentos de antemano. Haga una lista de las personas que están dispuestas a ayudar. La lista puede incluir familiares, amigos y cuidadores temporales. La lista debe incluir los números de teléfono, las horas en que esas personas están disponibles y las tareas que pueden hacer. Lleve la lista con usted en caso de que esté fuera de casa y necesite pedir ayuda.

Infórmese

Si su ser querido sufre una enfermedad, aprenda todo lo que pueda sobre ella. Estar informado puede darle una sensación de control. También puede ayudarlo a saber qué esperar. Los grupos de apoyo en línea son una buena fuente de información. Por supuesto, hable con el médico de su ser querido. También pueden proporcionarle información.

Hable de sus emociones

A veces, puede que sienta que no debe cargar a las personas con sus sentimientos. Pero hablar sobre cómo se siente puede ayudarlo a aliviar el estrés. Hable con familiares o amigos que puedan brindar apoyo. Incluso puede que desee unirse a un grupo de apoyo. Un grupo de apoyo le permite conectarse con otros en su misma situación. Proporciona un lugar seguro para que comparta sus sentimientos y experiencias. Su médico puede sugerir formas de encontrar un grupo de apoyo.

Establezca límites

Sepa que hay un límite para lo que puede hacer como cuidador. Reconozca cuando se sienta abrumado y pida ayuda.

Busque asesoramiento

A veces puede ser útil hablar con un terapeuta acerca de sus sentimientos. Su médico puede derivarlo a uno.

Aspectos a tener en cuenta

Cuidar a un ser querido trae muchas emociones. Eso es normal. Puede sentirse asustado, enojado, triste o solo. Puede sentirse culpable. Pero esté atento. El cuidado puede llevar a la sobrecarga de estrés y a la depresión. Si tiene alguno de los síntomas que se enumeran a continuación, consulte a su médico de inmediato,  podrá ayudarlo.

Señales de sobrecarga de estrés

  • Sentirse solo.
  • Sentirse abrumado.
  • Sentirse triste.
  • Estar enojado con la persona que cuida, con su familia o con usted mismo.
  • Recluirse.
  • Pérdida de interés en las cosas que solía disfrutar.
  • Ansiedad.
  • Irritabilidad
  • Problemas de sueño (dormir demasiado o muy poco).
  • Cansancio extremo.
  • Ganar o perder peso.
  • Problemas de salud (como contraer una serie de resfriados o gripe).

Signos de depresión

  • No encontrar interés o placer en las cosas que solía disfrutar.
  • Sentirse triste, desesperanzado o indefenso.
  • Pérdida de energía.
  • Llorar fácilmente o sin motivo.
  • Sentirse lento, inquieto e irritable.
  • Sentirse inútil o culpable.
  • Cambios en el apetito, pérdida o aumento de peso involuntarios.
  • Dificultad para recordar cosas, concentrarse o tomar decisiones.
  • Dolores de cabeza, dolores de espalda o problemas digestivos.
  • Problemas de sueño (dormir demasiado o muy poco).
  • Dolores de cabeza continuos o dolor de estómago que no desaparecen.
  • Pérdida de interés en el sexo.
  • Pensamientos sobre la muerte o el suicidio.

Preguntas para su médico

  • ¿Dónde puedo encontrar a alguien que me ayude con mis tareas de cuidado?
  • Me siento abrumado por el cuidado. ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?
  • ¿Cuánto tiempo debo dedicar a mí mismo cada semana?
  • ¿Por qué es difícil hablar de cómo me siento?
  • ¿Dónde puedo encontrar un grupo de apoyo?