Cuando usted es quien provee los cuidados

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Un proveedor de cuidados es alguien que le provee cuidado básico auna persona que tiene una condición médica, tal como cáncer, que le previene a él o a ella hacer las actividades de la vida cotidiana de manera independiente. El proveedor de cuidados ayuda a la persona con tareas tales como preparar y comer comidas, tomar medicamentos, bañarse y vestirse.

Como proveedor de cuidados ¿qué puedo hacer para hacer que proveer los cuidados sea más fácil para mi?

Ser un proveedor de cuidados requiere demasiado de usted: tanto física como emocionalmente. Es importante para su salud no ignorar sus propias necesidades mientras cuida de alguien más. Las siguientes son algunas cosas que puede hacer para asegurarse de que esté lo más saludable posible durante la enfermedad de su ser querido:

  • Vaya a ver al médico para que le hagan chequeos regulares.
  • Coma una dieta balanceada. Esto puede ser más fácil de lo que usted piensa puesto que usted puede estar compartiendo las mismas comidas con su ser querido quien también necesitará comer bien.
  • Descanse bastante. Si usted duerme durante períodos cortos, tome siestas cuando su ser querido lo hace.
  • Haga algo de ejercicio. Entre 30 y 60 minutos de ejercicio de 4 a 6 veces por semana le puede dar más energía, disminuir el estrés y mejorar su humor.
  • Haga ejercicios de relajación tales como respirar profundamente o meditar para disminuir el estrés.
  • Tome un descanso de su labor de proveedor de cuidados. Si usted toma tiempo para si mismo o para si misma será capaz de cuidar mejor a su ser querido.

Haga de su bienestar una prioridad. Usted puede sentir como que “tiene que hacerlo todo” a pesar de las consecuencias que esto pueda traerle. Sin embargo, una de las cosas más importantes que usted puede hacer por su ser querido es cuidar bien de si mismo o de si misma haciendo lo siguiente:

Manténgase organizado. Con frecuencia, proveer cuidados es un trabajo de tiempo completo; pero puede tener que hacerse además de todas sus responsabilidades adicionales tales como trabajar o cuidar de sus niños. Haga un horario con su familia. Esto hará que todos ustedes estén organizados y les ayudará a manejar las demandas con respecto a su tiempo. No se olvide de poner en el horario las cosas que a usted le gusta hacer; tales como visitar a sus amistades, jugar a las cartas o ir al cine.

Cree un equipo de ayuda. Planee que va a haber momentos en que usted va a necesitar ayuda haciendo una lista de las personas que están dispuestas a ayudarle. Miembros de familia, amigos y trabajadores de asistencia de alivio le pueden ayudar a que tenga un descanso o a que pueda salir en momentos en que no pueda estar allí. En su lista incluya sus números de teléfono, las horas a las cuales están disponibles y las labores que se sienten más cómodos haciendo. Mantenga una copia de esta lista consigo mismo en todo momento en caso de que se encuentre fuera de su casa cuando necesita pedirle a alguien que la ayude.

Ponga límites. Acepte que existe un límite de lo que puede hacer como proveedor de cuidados. Reconozca cuando se sienta agobiado y pida ayuda para cuidar de su ser querido.

¿Es normal tener muchos sentimientos distintos acerca de ser un proveedor de cuidados?

Cuidar de un ser querido que está gravemente enfermo nunca es algo fácil . Hay momentos en que se puede sentir con miedo, rabia, triste o solo. También puede sentirse culpable. Todos estos sentimientos son normales pero usted necesita aprender a distinguirlos de las señas de depresión y de sobrecarga de estrés. Estas señas están anotadas en el cuadro de abajo. Llame a su médico su usted nota alguna de estas señas. Su médico puede ayudarle.

Señas de sobrecarga de estrés

  • Rabia excesiva contra la persona que usted cuida, contra su familia o contra si mismo.
  • Alejarse de los demás
  • Ansiedad
  • Cansancio excesivo
  • Problemas con el sueño; dormir muy poco o dormir demasiado.
  • Irritabilidad
  • Problemas de salud; contagiarse de todos los “gérmenes” que están rondando.

Señas de depresión

  • No tener interés ni sentir placer en las cosas que usted disfrutaba.
  • Sentirse triste o indiferente
  • Llorar fácilmente o sin razón
  • Sentirse decaído o sentir inquietud o irritabilidad
  • Sentir que usted no vale la pena o sentirse culpable
  • Cambios en el apetito; cambio en su peso sin estar tratando de lograrlo.
  • Dificultad para recordar cosas, concentrarse o para tomar decisiones.
  • Dolores de cabeza, de espalda o problemas digestivos.
  • Problemas con el sueño; dormir muy poco o dormir demasiado.
  • Pensar en la muerte o en el suicidio

¿Cómo puedo controlar mis emociones?

Hable con su ser querido y con su familia. Usted puede sentir que no debería molestar a la gente con sus sentimientos puesto que usted no es el que está enfermo. Sin embargo, hablar acerca de su enfermedad y de cómo se siente puede ayudarle a aliviar el estrés. Si su ser querido es incapaz de participar, asegúrese de hablar acerca de como usted se siente con otros miembros de familia o amigos que le pueden proporcionar apoyo.

Edúquese acerca del cáncer. Trate de aprender todo lo que pueda acerca del tipo de cáncer que su ser querido tiene, del tratamiento por el cual él está pasando y de sus efectos secundarios. Estar informado es una buena manera de recuperar su sentido de control. El médico de su ser querido, grupos de apoyo, la internet y bibliotecas son buenas fuentes de referencia para obtener más información.

Inscríbase en un grupo de apoyo. Los grupos de apoyo le dan la oportunidad de compartir sus sentimientos y experiencias con personas que están pasando por situaciones similares. Su médico le puede sugerir maneras para encontrar un grupo de apoyo, o usted pueden entrar en contacto con la American Cancer Society (Asociación estadounidense para el cáncer) o el National Cancer Institute (Instituto nacional estadounidense para el cáncer). Vea la información bajo el título Otras organizaciones.

Busque asesoría psicológica. Algunas veces es útil hablar con un asesor psicológico acerca de cómo usted se está sintiendo. Esto no es una seña de debilidad. Reconocer que necesita ayuda toma bastante fortaleza y valentía. Hable con su médico. Su médico le puede ayudar a referirlo o referirla a un médico o terapista que se especialice en asesoría psicológica.

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