Trastorno afectivo estacional (SAD)

Trastorno afectivo estacional (SAD)

¿Qué es el trastorno afectivo estacional?

El trastorno afectivo estacional (SAD) es un tipo de depresión provocado por las estaciones del año. Los síntomas generalmente comienzan a finales del otoño o a principios del invierno. Las personas con SAD por lo general se sienten mejor en la primavera y el verano. Se cree que el SAD está relacionado con los cambios en la cantidad de luz solar en las diferentes épocas del año. Algunas personas sufren de SAD con episodios depresivos en el verano en lugar del invierno. Esto es mucho menos común.

¿Qué tan común es el SAD?

Entre el 4% y el 6% de las personas en Estados Unidos sufren de trastorno afectivo estacional. Otro 10% al 20% puede experimentarlo en una forma más leve. El SAD es más común en las mujeres que en los hombres. Algunos niños y adolescentes sufren de trastorno afectivo estacional. Pero por lo general se inicia en personas mayores de 20 años de edad. El riesgo de SAD disminuye para los adultos a medida que envejecen. El SAD es más común en las regiones del norte de los Estados Unidos. Por lo general, los inviernos son más largos y más duros en estas regiones. También hay menos luz solar, ya que se encuentran más lejos del ecuador.

Síntomas del SAD

No todas las personas que padecen de SAD experimentan los mismos síntomas. Los síntomas más comunes del SAD con inicio en el invierno incluyen:

  • cambios en el apetito, especialmente con antojos por alimentos dulces o con alto contenido de almidón
  • aumento de peso
  • fatiga
  • dormir más de lo normal
  • dificultad para concentrarse
  • irritabilidad y ansiedad
  • aumento de la sensibilidad al rechazo
  • evasión de situaciones sociales
  • pérdida de interés en las actividades que antes disfrutaba
  • sentimientos de culpa o desesperanza
  • problemas físicos, como dolores de cabeza.

Los síntomas más comunes del SAD con inicio en el verano incluyen:

  • pérdida del apetito
  • pérdida de peso
  • insomnio
  • irritabilidad y ansiedad
  • agitación.

Los síntomas del SAD tienden a volver año tras año. Por lo general vienen y se van aproximadamente en el mismo tiempo cada año. Si piensa que esto podría estarle ocurriendo a usted, llame a su médico de cabecera.

¿Qué causa el SAD?

En la mayoría de los casos, el SAD parece estar relacionado con la pérdida de la luz del sol en el otoño y el invierno. Los investigadores han encontrado que la reducción de la luz solar puede afectar al cuerpo de maneras que podrían contribuir al SAD. Estas incluyen:

Ritmo circadiano (reloj biológico): la disminución de la luz solar podría alterar los ritmos naturales de su cuerpo. Esto podría generar sentimientos de depresión.

Niveles de serotonina: la serotonina es una sustancia química del cerebro que afecta su estado de ánimo. La reducción de la luz solar podría causar que disminuyan los niveles de serotonina. Esto podría producir depresión.

Niveles de melatonina: la melatonina es una sustancia química del cerebro que regula el sueño. Más oscuridad hace que el cuerpo produzca más melatonina. Más melatonina podría hacer que se sienta más cansado y letárgico. Estos son síntomas comunes de la depresión.

Niveles de vitamina D: se cree que la vitamina D juega un papel importante en los niveles de serotonina. Gran parte de la vitamina D se obtiene del sol. Menos luz solar podría conducir a una deficiencia de vitamina D, lo cual podría causar síntomas de depresión.

Ciertas personas tienen un mayor riesgo de contraer trastorno afectivo estacional. Los factores que aumentan su riesgo incluyen:

  • Ser mujer. Cuatro veces más mujeres son diagnosticadas con SAD que hombres.
  • Vivir lejos del ecuador. En los Estados Unidos, vivir más al norte aumenta su riesgo. Estas áreas reciben menos luz solar en otoño e invierno.
  • Antecedentes familiares. Tener familiares con SAD u otro tipo de depresión aumenta el riesgo.
  • Padecer depresión o trastorno bipolar. Si usted tiene alguna de estas afecciones, sus síntomas pueden empeorar con las estaciones.
  • Juventud. El SAD es más común entre los adultos jóvenes. Han habido casos en adolescentes y niños. Sus posibilidades de contraer este trastorno disminuyen a medida que envejece.

¿Cómo se diagnostica el SAD?

Su médico le preguntará acerca de sus síntomas, pensamientos, sentimientos y comportamiento. Puede realizar a su vez un examen físico. Puede solicitar pruebas de laboratorio para descartar otras enfermedades que causan síntomas similares al SAD. Puede derivarlo a un especialista para diagnosticar su afección. Este podría ser un psicólogo o un psiquiatra.

¿Se puede prevenir o evitar el SAD?

No hay mucho que pueda hacer para evitar el SAD. Sin embargo, usted puede tomar medidas para controlarlo para que sus síntomas no empeoren. Algunas personas comienzan el tratamiento antes de que sus síntomas comiencen. Del mismo modo, continúan con el tratamiento más allá del tiempo en el que sus síntomas normalmente desaparecen. Otras necesitan un tratamiento continuo para controlar sus síntomas.

Tratamiento del SAD

Las tres formas principales de tratar el SAD son con terapia de luz, terapia conductual o medicamentos. Su médico puede querer combinar terapias si utilizar solo una no funciona para usted.

Terapia de luz

La terapia de luz está diseñada para compensar la falta de luz solar durante el otoño y el invierno. Se ha utilizado para tratar el SAD desde la década de 1980. La persona se sienta delante de una caja de luz especial todos los días. La caja emite una luz blanca brillante que imita la luz solar natural. Parece impulsar un cambio en las sustancias químicas del cerebro que regulan el estado de ánimo. La cantidad de tiempo que debe sentarse delante de la caja de luz depende de la intensidad de la luz. Por lo general es entre 20 y 60 minutos.

Hay otros tipos de terapia de luz. En lugar de sentarse delante de una caja, se puede usar una visera que emite luz. Existe otro tipo denominado “simulador de amanecer”. Esta luz se enciende por la mañana temprano en su dormitorio. Imita un amanecer natural y aumenta gradualmente su brillo. Esto le permite despertarse de forma natural, sin necesidad de utilizar una alarma.

Si la terapia de luz ayuda, usted continuará con esta hasta que haya suficiente luz del sol. Esto sucede generalmente en primavera. Detener la terapia de luz demasiado pronto puede hacer que los síntomas regresen.

Cuando se utiliza correctamente, la terapia de luz parece tener muy pocos efectos secundarios. Algunos efectos secundarios incluyen fatiga visual, dolor de cabeza, fatiga e irritabilidad. Si la realiza demasiado tarde en el día, podría tener problemas para dormir. Hable con su médico antes de comenzar la terapia de luz si tiene:

  • trastorno bipolar,
  • piel sensible a la luz solar,
  • afecciones que hacen que sus ojos sean vulnerables al daño solar.

No deben usarse camas de bronceado para tratar el SAD. Las fuentes de luz de las camas de bronceado son altas en rayos ultravioleta (UV). Estos dañan los ojos y la piel. También causan cáncer de piel.

Terapia conductual

La terapia de conversación o terapia conductual pueden ayudar a identificar los pensamientos negativos. Luego, estos se reemplazan con pensamientos más positivos. La terapia puede ayudarlo a aprender formas saludables de manejar los síntomas del SAD. También puede aprender a controlar el estrés.

Medicamentos

Su médico podría recomendar que tome medicamentos para ayudar con sus síntomas, especialmente si son severos. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se utilizan a menudo para tratar la depresión. Algunos han sido aprobados específicamente para tratar el SAD.

Puede que tenga que tomar el medicamento durante varias semanas antes de que se sienta mejor. Puede que tenga que probar más de un medicamento para encontrar el que funciona mejor para usted.

También puede hacer cambios de estilo de vida que pueden ayudar con sus síntomas.

  • Deje que entre tanta luz natural como sea posible en su hogar u oficina. Abra las persianas, siéntese cerca de las ventanas y mantenga sus entornos lo más brillantes posible.
  • Salga siempre que pueda. Incluso si hace frío o está nublado, la luz todavía puede beneficiarlo.
  • Manténgase físicamente activo. El ejercicio y la actividad física incrementan las endorfinas y alivian el estrés. Estas dos cosas pueden hacer que se sienta mejor.

Vivir con SAD

Las claves para vivir con SAD son planificar con anticipación y controlar sus síntomas.

  • Siga su plan de tratamiento. Esto incluye asistir a citas, tomar los medicamentos y realizar un seguimiento si las cosas no están funcionando.
  • Cuide su cuerpo. Coma alimentos saludables y duerma lo suficiente.
  • Haga ejercicio. Se ha demostrado que el ejercicio tiene el mismo efecto sobre la depresión que los antidepresivos.
  • Tenga un plan. Sepa lo que hará cuando sus síntomas de depresión comiencen a empeorar. Esté atento a las señales tempranas y tome medidas antes de sentirse mal.
  • No recurra al alcohol o las drogas. Ambos empeoran la depresión. También pueden tener reacciones negativas con los antidepresivos.
  • Maneje el estrés. No se puede evitar el estrés, por lo que tiene que aprender a manejarlo. Hable con un terapeuta o lea sobre cómo manejar mejor el estrés.
  • No se aísle. Es más difícil ser sociable cuando se está deprimido. Pero estar solo puede hacer que se sienta peor. Trate de comunicarse lo más que pueda.
  • Inicie un tratamiento temprano. Si sabe que por lo general sus síntomas comienzan en octubre, inicie sus tratamientos en septiembre, antes de que comiencen los síntomas. Podría ser capaz de prevenirlos.
  • Planifique con anticipación. Algunas personas planifican deliberadamente sus vidas para estar muy ocupadas durante el tiempo en el que normalmente se sienten deprimidos. Esto ayuda a evitar que se “escondan” en sus casas, porque ya tienen compromisos.
  • Haga un viaje. Planifique un viaje a un clima más soleado y cálido durante el invierno. Los sentimientos positivos se extenderán a antes, durante y después de su viaje.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Qué tratamiento es el mejor para mí?
  • ¿Debería usar la terapia de luz?
  • ¿Qué cambios puedo hacer en casa para ayudarme a mí mismo?
  • ¿Cuál es la causa de mi SAD?
  • ¿Cuánto tiempo tengo que continuar el tratamiento?
  • ¿Debería hablar con un terapeuta?
  • ¿Debería realizar algún cambio en mi dieta?
  • ¿Podría el ejercicio ayudarme a lidiar con el SAD?

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