La línea directa nacional de violencia doméstica está disponible las 24 horas, los 7 días de la semana. Puede chatear en línea o llamar al 1-800-799-7233.

La violencia doméstica es el abuso por parte de un cuidador, padre, cónyuge, pareja íntima u otro miembro de su familia. Este abuso puede tomar muchas formas. Todas las formas de abuso pueden hacer que usted se sienta deprimido, ansioso o aislado. Algunos tipos de abuso incluyen los siguientes:

  • Abuso físico: El uso de la fuerza física para causar daño. Este incluye golpear, patear o morder.
  • Abuso sexual: Es cualquier actividad sexual forzada.
  • Abuso emocional: Este incluye amenazas, críticas constantes y humillaciones.
  • Actitud controladora: Esto puede verse reflejado en la forma como se controla el dinero, actividades, amigos, familiares, etc.

La violencia contra una pareja o un niño es un delito en todos los estados. Si bien el abuso ocurre principalmente contra niñas y mujeres, puede ocurrirle a niños y hombres. Según La Coalición Nacional contra la Violencia Doméstica, los miembros de la comunidad LGBTQ podrían ser más propensos a ser víctimas de violencia doméstica que los heterosexuales. El abuso le sucede a personas de todas las razas, edades, niveles de ingreso y religiones. Las personas que son lastimadas por sus parejas, padres o tutores no causan el abuso. El alcohol y las drogas no causan abuso, aunque pueden empeorar la violencia.

El camino hacia un mayor bienestar

Si usted o sus hijos tienen una relación abusiva, hable con su médico. Su médico puede tratar cualquier problema médico relacionado con el abuso, brindar apoyo y recomendar apoyo adicional. Además, llame a un refugio de emergencia y pregunte sobre asesoramiento y grupos de apoyo para usted y sus hijos. Las enfermeras, los trabajadores sociales y otros profesionales de la salud pueden ayudar.

Aspectos a tener en cuenta

Si usted o sus hijos están siendo maltratados, lo primero que debe hacer es ponerse a salvo. Vaya a un lugar seguro, como la casa de un amigo, un familiar o un refugio de emergencia. Lleve a sus hijos con usted. Llame a la policía si cree que no puede salir de su casa de manera segura. Llame a la policía si desea presentar cargos contra su abusador. Si es posible, lleve las llaves de la casa, el dinero y los documentos importantes cuando se vaya. No use drogas o alcohol cuando esté pasando por esa situación. Necesita estar alerta en una crisis. Los miembros del personal de los refugios de emergencia pueden ayudarle a solicitar una orden judicial de protección.

Las lesiones físicas y las cicatrices emocionales a menudo están relacionadas con el abuso doméstico. Las lesiones físicas incluyen:

  • Cortes y contusiones alrededor del cuello, cara, cabeza, abdomen (estómago), brazos, piernas, pies, dedos y glúteos.
  • Dientes flojos o rotos.
  • Tímpano roto.
  • Quemaduras de cigarrillos.
  • Marcas de mordida.
  • Quemaduras de cuerda.
  • Ronchas (marcas rojas, con relieve) en el cuerpo al ser golpeadas por un objeto, como un cinturón.

En muchos casos, una víctima de abuso doméstico puede tener cicatrices de lesiones pasadas. Por miedo, algunas víctimas evitan buscar tratamiento médico por sus lesiones.

Las cicatrices emocionales del abuso doméstico pueden provocar otros problemas físicos, que incluyen:

  • Dolores de cabeza.
  • Dolor de cuello.
  • Dolor en el pecho.
  • Aumento del ritmo cardíaco.
  • Sensaciones de asfixia.
  • Entumecimiento y sensación de hormigueo.
  • Dolor durante las relaciones sexuales (vaginal, pélvica, rectal).
  • Infecciones del tracto urinario.
  • Malestar estomacal.

Los efectos psicológicos del abuso doméstico pueden conducir a una serie de problemas emocionales, que incluyen:

  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Fatiga crónica.
  • Pensamientos suicidas.
  • Comportamiento de riesgo (abuso de sustancias, malas relaciones).

El propio comportamiento de una víctima podría mostrar algunas señales de alerta con sus amigos y familiares más cercanos. Si le preocupa que un amigo o ser querido haya sido abusado, busque estos signos:

  • Poco contacto visual.
  • Mucho silencio.
  • Pasividad (dejar que un padre, pareja o cuidador hable por ellos, tome decisiones por ellos).
  • Usar ropa que no sea apropiada para la temporada (posiblemente para cubrir cortes y contusiones).
  • Miedo.

Si sospecha abuso doméstico, o si es víctima de abuso doméstico, llame a la línea directa nacional de violencia doméstica de inmediato. No permita que el abuso conocido no sea reportado. Póngase en contacto con los funcionarios locales encargados de hacer cumplir la ley. Muchas comunidades tienen refugios para víctimas de abuso doméstico y sus familias.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Qué recursos locales pueden protegernos a mí y a mis hijos de mi abusador?
  • ¿Cómo puedo saber si mi hijo ha sido abusado física, sexual o emocionalmente?

Recursos

Institutos Nacionales de la Salud, MedlinePlus: Violencia doméstica

Oficina de Salud de la Mujer: Cómo dejar una relación abusiva

La Línea Directa Nacional de Violencia Doméstica: 1-800-799-7233