La importancia de las vacunas

Ha habido algo de confusión y malentendidos acerca de las vacunas. Sin embargo, la vacunación es una parte muy importante de la salud pública. Las vacunas evitan la propagación de enfermedades contagiosas, peligrosas e incluso mortales. Entre estas enfermedades, están las paperas, la poliomielitis, el sarampión, la varicela, la tos ferina, la difteria y el VPH.

La primera vacuna verdadera que se descubrió fue la vacuna contra la viruela. Hace un siglo, la viruela era una enfermedad mortal. Causó la muerte de entre 300 y 500 millones de personas en todo el mundo solo en el siglo XX. Muchas personas recibieron la vacuna. Finalmente, la enfermedad se erradicó del planeta. Es la única enfermedad que se destruyó por completo. Ahora, hay algunas enfermedades que están cerca de llegar a ese punto. Entre ellas, se encuentran la poliomielitis y el sarampión. Sin la vacuna contra la viruela, muchas más personas habrían muerto. Ahora, en lugar de eso, ni siquiera necesitamos vacunarnos contra la enfermedad. Esto es lo que las vacunas pueden hacer.

¿Qué son las vacunas?

Una vacuna es una manera de reforzar la inmunidad natural del cuerpo a una enfermedad. Evita que contraiga y propague la enfermedad. Las vacunas proporcionan una concentración de anticuerpos antes de que se enferme. De ese modo, no es necesario que sufra los síntomas de la enfermedad.

En la mayor parte de las vacunas, una forma debilitada del microbio de la enfermedad se inyecta en el cuerpo. Para ello, se suele aplicar una inyección en la pierna o el brazo. Su cuerpo detecta los microbios invasores (antígenos) y produce anticuerpos para combatirlos. Luego, estos anticuerpos permanecen en su cuerpo durante un largo período. En muchos casos, permanecen durante el resto de su vida. Si alguna vez queda expuesto nuevamente a la enfermedad, su cuerpo la combatirá y será inmune a ella. Sin embargo, esto lo hace sin la necesidad de que usted contraiga la enfermedad, de modo que recibe la protección sin enfermarse.

Algunas enfermedades, como cepas de virus del resfriado, son bastante leves y no causan muchos problemas. Pero otras, como la viruela o la poliomielitis, ocasionan cambios que alteran la vida o incluso causan la muerte. Por eso, evitar que el cuerpo contraiga estas enfermedades es muy importante.

¿Cómo funciona la vacunación?

El cuerpo desarrolla un sistema de defensa para combatir los microbios externos que podrían enfermarlo o lastimarlo. Este sistema se denomina “sistema inmunológico”. Para desarrollar el sistema inmunológico, se debe exponer al cuerpo a diferentes microbios. Cuando su cuerpo está expuesto a un microbio por primera vez, comienza a producir anticuerpos para combatirlo. Pero lleva tiempo. Por lo general, usted se enferma antes de que se hayan desarrollado los anticuerpos. Sin embargo, los anticuerpos permanecen en el cuerpo. De ese modo, la próxima vez que se exponga a ese microbio, los anticuerpos atacarán de inmediato, y no contraerá la enfermedad.

Camino hacia una mejor salud

Todos necesitamos vacunas. Se recomiendan para bebés, niños, adolescentes y adultos. Hay disponibles calendarios de vacunación ampliamente aceptados. En estos, se enumeran las vacunas necesarias y a qué edad deben administrarse. La mayor parte se administra a los niños. Se recomienda que los niños reciban 14 vacunas diferentes antes de cumplir los 6 años. Algunas se aplican en una serie de inyecciones. Otras vacunas se combinan para poder administrarse juntas en menos inyecciones.

La Academia Estadounidense de Médicos de Familia (AAFP) sostiene que la vacunación es esencial para prevenir la propagación de enfermedades. Las vacunas son de especial importancia para las poblaciones en riesgo, como los niños pequeños y los adultos mayores. La AAFP brinda recomendaciones sobre vacunación, calendarios de vacunación e información sobre vacunas contra enfermedades específicas.

¿Hay personas que no pueden recibir vacunas?

Algunas personas no pueden o no deben recibir vacunas, como, por ejemplo, los bebés muy pequeños (de menos de 2 meses) y quienes sufren determinados problemas médicos. También hay una cantidad reducida de personas que no responden a una vacuna particular. Como estas personas no pueden recibir vacunas, es muy importante que todos los demás lo hagan. Esto ayuda a preservar la “inmunidad de grupo” de la gran mayoría de las personas. Esto implica que, si la mayoría es inmune a una enfermedad, gracias a las vacunas, la enfermedad dejará de propagarse.

¿Tienen las vacunas efectos secundarios?

Su hijo puede verse afectado por los efectos secundario de una vacuna tras haberla recibido. Suelen ser muy leves. Algunos de ellos son el enrojecimiento y la inflamación en el lugar de la inyección. A veces, los niños presentan fiebre leve. Estos síntomas, por lo general, desaparecen en uno o dos días. Se han informado efectos secundarios más graves, pero son inusuales.

Antes de que una vacuna se apruebe como inocua y eficaz, se necesitan años de desarrollo y pruebas. Luego, los científicos y médicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU. evalúan la investigación antes de aprobarla. También inspeccionan los lugares en los que se producen las vacunas para asegurarse de que se cumplan las normas. Una vez que la vacuna se lanza al público, la FDA continúa supervisando su uso. También se cerciora de que no haya problemas de inocuidad.

Las vacunas son muy seguras. Los beneficios de su uso superan ampliamente los riesgos de los efectos secundarios.

¿Qué sucede si dejamos de vacunar a niños y adultos?

Si dejáramos de vacunarnos, las enfermedades comenzarían a reaparecer. La viruela es la única enfermedad contra la cual ya no necesitamos vacunarnos, porque ya se erradicó por completo. Todas las demás enfermedades siguen activas en algún lugar del mundo. Si no continuamos vacunándonos, la enfermedad viajará y regresará. Pronto, habría una epidemia, tal como las que solía haber.

Esto sucedió en Japón en los setenta. Había un buen programa de vacunación contra la tos ferina (tos convulsa). Alrededor del 80 % de los niños japoneses recibía la vacuna. En 1974, hubo 393 casos de tos convulsa, ninguno mortal. Entonces comenzaron los rumores de que la vacuna no era inocua ni necesaria. En 1976, la tasa de vacunación fue del 10 %. En 1979, hubo una epidemia de tos ferina, con más de 13.000 casos y 41 personas fallecidas. Poco después, las tasas de vacunación mejoraron, y la cantidad de casos volvió a disminuir.

Aspectos que se deben tener en cuenta

Se han generado muchos malentendidos en torno a las vacunas. Hay mitos que se difunden en Internet según los cuales las vacunas causas enfermedades, y otra información tergiversada. Estas son las respuestas a cinco de las preguntas o conceptos erróneos más comunes sobre las vacunas.

  1. Las vacunas NO causan autismo.

Ningún estudio encontró una relación entre una vacuna y la probabilidad de tener autismo. El único artículo que sugería una relación ha sido totalmente desacreditado. El médico que lo escribió perdió su licencia médica. Las investigaciones demuestran que es posible que los bebés nazcan con autismo antes de recibir vacunas.

  1. Las vacunas NO son algo que no pueda tolerar el sistema inmunológico de un bebé.

Los sistemas inmunológicos de los bebés pueden tolerar mucho más de lo que se administra en las vacunas. Están expuestos a cientos de virus y bacterias todos los días. Agregar algunos más con una vacuna no supera lo que sus sistemas inmunológicos pueden tolerar.

  1. Las vacunas NO contienen toxinas que le harán daño.

Algunas vacunas contienen cantidades ínfimas de sustancias que podrían ser nocivas en una dosis mayor. Entre ellas, están el formaldehído, el aluminio y el mercurio. Sin embargo, la cantidad que se utiliza en las vacunas es tan pequeña que son totalmente inocuas. Por ejemplo, con todas las vacunas que recibe un niño hasta los 2 años, ingiere 4 mg de aluminio. Un lactante recibe 10 mg en el transcurso de 6 meses. La leche de fórmula a base de soja aporta 120 mg en 6 meses. Además, los bebés tienen de manera natural 10 veces más formaldehído en el cuerpo que el que contiene una vacuna. Y la forma tóxica del mercurio nunca se ha usado en vacunas.

  1. Las vacunas NO ocasionan la enfermedad que deben prevenir.

Esta es una idea errónea común, en especial, respecto de la vacuna contra la gripe. Muchas personas creen que se enferman después de haber recibido la vacuna. Pero las vacunas contra la gripe contienen virus muertos, es imposible enfermarse por la vacuna. Incluso con las vacunas que emplean virus vivos, usted podría sufrir síntomas leves similares a los de la enfermedad, pero no padecerá realmente la enfermedad.

  1. Aún necesitamos las vacunas, incluso si las tasas de infección en los EE. UU son bajas.

Muchas enfermedades son infrecuentes en los EE. UU por nuestra alta tasa de vacunación, pero no se han eliminado en otras partes del mundo. Si un viajero de otro país ingresa a los EE. UU. con una enfermedad, todos los que no estén vacunados están en riesgo de contraer la enfermedad. El único modo de mantener las tasas de infección bajas es continuar vacunando.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Por qué debe vacunarse mi hijo?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de la vacuna?
  • ¿Qué debo hacer si mi hijo experimenta algún efecto secundario de la vacuna?
  • ¿Qué sucede si mi hijo no recibe todas las dosis de las vacunas recomendadas? ¿Podrá ir a la guardería o a la escuela?
  • Nos falta una vacuna. ¿Es posible que mi hijo la reciba más tarde?
  • ¿Hay alguna vacuna nueva que no figure en los calendarios de vacunación para niños?
  • ¿Qué debo hacer si no tengo seguro médico o si mi seguro no cubre las vacunas?
  • ¿Qué vacunas debo recibir de adulto?