Problemas de Manejo de la Ira en Niños

Ser niño a veces puede ser difícil. Las emociones y las situaciones son confusas. Muchas cosas causan estrés, por ejemplo:

  • la llegada de un nuevo hermano
  • el divorcio de los padres
  • atravesar una adopción o cuidados de acogida
  • comenzar la escuela
  • dificultades en la escuela
  • cambios en la vida u hogar
  • procesamiento de nuevos sentimientos
  • intimidación (bullying), que puede comenzar a una edad temprana
  • eventos traumáticos
  • la muerte de un ser querido.

Los momentos de ira son normales, pero es fundamental que los padres sepan cómo manejarlos. También es necesario que conozca los síntomas de problemas graves. Estos requieren diagnóstico y tratamiento de un médico.

¿Por qué es importante?

La salud mental de cada persona es importante. Afecta la forma de pensar, sentir y actuar. La ira es una emoción humana normal. Los niños son sensibles y pueden ser afectados por una situación de manera diferente a los adultos. A veces, los niños pueden “actuar” y parecen más enojados de lo que deberían. Los problemas de ira pueden empeorar o convertirse en hábitos si son desapercibido o no se los tratada. Enséñeles cómo hacer frente a su ira desde el principio y a obtener ayuda, si es necesario.

Camino hacia una mejor salud

Es natural que los niños actúen o estén enojados. Esto no quiere decir que ellos o usted sean los culpables. Sin embargo, puede ayudarlos a manejar sus sentimientos y acciones. Si su hijo está enojado o actúa, trate de calmarlo. Es fundamental que usted no refleje su ira. Esto hace que sea más difícil que se su hijo se relaje. En su lugar, hable en un tono amable a un nivel que el niño entienda. Apártelo si hay otras personas a su alrededor. Esto puede ayudar a que se sienta más cómodo y abierto a compartir. Si su hijo se enoja, altera, o perturba, haga una pausa. Abrazar o tocar a su hijo también puede ayudar. Le hace saber que a usted le importa él y que usted no está loco.

Otros enfoques que debe utilizar para controlar la ira de su hijo incluyen:

  • Fije reglas o límites. Establezca límites para que sepan qué esperar.
  • Sea constante y siga adelante. Si no usted no actúa siguiendo las reglas todo el tiempo, entonces su hijo no sabrá cuando usted habla en serio. Es posible que confunda a su hijo en lugar de ayudarlo. También puede generar más ira y estrés para ambos.
  • Recompense el buen comportamiento. Elogie a su hijo cuando siga las reglas y controle su ira.
  • Ponga en práctica lo que predica. Una de las cosas más importantes que puede hacer es dar un buen ejemplo y ser un modelo a seguir.

Cuando su hijo tenga la edad suficiente para entender sus sentimientos, es importante que usted pueda hablar con él. Antes de castigarlo por su comportamiento, hable acerca de la situación y de sus sentimientos. Esto le permite saber que la ira es normal, pero que hablar es importante y ayuda. También sirve para que usted descubra por qué está enojado. Haga preguntas, tales como:

  • ¿Qué sientes en este momento?
  • ¿Me puedes decir por qué te sientes de esa manera?
  • ¿Piensas en hacerte daño a ti mismo o a alguien más?
  • ¿Has tenido estos sentimientos antes, y cuándo?
  • ¿Cómo puedo ayudarte a que te sientas mejor?

Si el niño es pequeño y/o no quiere hablar, pídale que dibuje sus sentimientos y las razones de esos sentimientos. Los niños más pequeños pueden saber qué es la ira o cómo reconocerla. Enséñele los signos comunes de la ira, que incluyen:

  • latidos del corazón acelerados
  • puños cerrados
  • músculos tensos (dolor)
  • dolor de estómago
  • temblores
  • ganas de gritar o golpear.

Una vez que identifique la ira de su hijo, ayúdelo a encontrar formas de controlarla. Por ejemplo, puede contar hasta 10 antes de hablar o actuar cuando empieza a sentirse enojado.

Cuándo consultar al médico

Busque ayuda si su hijo aún tiene dificultades para manejar la ira. Busque ciertas señales de advertencia. Estas señales pueden significar que su hijo está angustiado y tiene un problema grave. Si su hijo:

  • miente en repetidas ocasiones
  • roba
  • tiene estallidos emocionales frecuentes que aumentan rápidamente
  • tiene cambios repentinos o extremos del estado de ánimo
  • tiene dificultades para permanecer sentado y concentrado
  • no le está yendo bien o tiene problemas en la escuela
  • amenaza con dañarse o matarse o dañar o matar a otros
  • se lastima físicamente o lastima a otras personas, como hermanos, mascotas o niños en la escuela
  • es verbalmente agresivo.

Hay varias maneras en las que un médico puede diagnosticar problemas de salud mental. El médico realizará un examen físico y revisará los síntomas y signos. A veces, también se pueden hacer un examen o una evaluación emocional. Ellos van a querer saber acerca de sus antecedentes familiares de problemas de salud mental y de comportamiento. El médico le preguntará acerca de la vida personal. Es probable que desee información del cuidador, del maestro o del enfermero de la escuela.

Aspectos a tener en cuenta

Ver a un médico por la ira de su hijo no significa que su hijo tenga un problema grave. El niño puede estar fuera de control o necesitar orientación sobre la forma de expresar y manejar sus sentimientos. Como padre, usted puede necesitar consejos sobre cómo apoyar a su hijo.

El médico puede derivarlo a un especialista en salud mental. Puede que su sigo tenga una afección de salud mental o de comportamiento que causa sus problemas de ira. Hay opciones de tratamiento disponibles para estas afecciones. A menudo incluyen una combinación de medicamentos, terapia y educación. Hay una gran cantidad de diferentes medicamentos. La terapia del habla podría ser en forma individual, padre (s) – niño, familiar o grupal. Un terapeuta puede ayudar a identificar problemas y métodos para hacerles frente.

Su hijo también puede beneficiarse de la terapia del comportamiento. Reúnase con las autoridades de la escuela o el cuidador de su hijo, en caso de que sea necesario un cuidado especial. Ellos pueden cumplir con los requisitos de la Ley de Educación de Personas con Discapacidades (IDEA). Esto permite que los niños reciban planes educativos a medida para ayudarlos en la escuela.

Hable con el médico o especialista acerca de los beneficios, riesgos y efectos secundarios del tratamiento. Los niños que tienen problemas de salud mental deben ser evaluados regularmente.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Qué debo hacer si estoy preocupado por el comportamiento de mi hijo?
  • ¿Qué tipos de actividades ayudarán a mi hijo a controlar su ira?
  • ¿Tiene mi hijo más probabilidades de tener una afección mental si yo tengo o es un rasgo en nuestra familia?