¿Está su hijo demasiado ocupado?

¿Está su hijo demasiado ocupado?

Encontrar el equilibrio entre la escuela, las actividades y el juego puede hacer la diferencia entre un niño bien adaptado y uno estresado. Lo difícil es que este equilibrio es distinto para cada niño. Usted, como padre, es quien debe encontrar la combinación que mejor funcione para su hijo entre las actividades programadas y la hora de jugar.

Hasta los expertos están en desacuerdo respecto a la proporción del tiempo planificado y el tiempo sin planificar que conforma el equilibrio ideal. Sin embargo, sí están de acuerdo en lo que es un niño demasiado estresado y con demasiadas actividades. Si ve cualquiera de estos síntomas en sus hijos, es momento de revisar seriamente sus horarios.

  1. Están cansados. Muy cansados.
  2. Están de mal humor o inquietos. No parecen tener mucho control sobre sus emociones y lloran con facilidad.
  3. Tienen problemas físicos recurrentes, como dolores de cabeza o de estómago.
  4. Tienen dificultad para dormir.
  5. Se muestran antisociales y no quieren participar en actividades divertidas, como fiestas de cumpleaños o pasar tiempo con los amigos. Parecen haber perdido el contacto incluso con sus mejores amigos.
  6. Les cuesta terminar sus tareas. Sus notas están empezando a verse afectadas.
  7. No cumplen con sus quehaceres o necesitan recordatorios para hacerlos.
  8. Carecen de tiempo libre casi todos los días.
  9. Con frecuencia dicen que les gustaría quedarse en casa y no hacer nada.
  10. Ya no disfrutan de las cosas que una vez les parecieron divertidas.

Estos síntomas podrían parecer fáciles de detectar, pero los padres a veces se ven tan envueltos en su rutina diaria que los pasan por alto. Además, el horario podría haber funcionado bien al principio, pero con el tiempo ha añadido estrés que puede pasar desapercibido.

Otra buena medida para determinar si su hijo tiene demasiadas actividades es tomarse un momento para considerar cómo se siente usted. ¿Está cansado todo el tiempo? ¿Está más inquieto y siente que pierde el control? ¿Ve a sus hijos en el auto más que en cualquier otro lugar? Estos son buenos indicios de que es momento de reevaluar el horario de su familia.

Tenga esto en mente a medida que busca el equilibrio: La manera en la que su hijo pasa el tiempo libre debe ser constructiva (como jugar al aire libre, el juego creativo, pasar tiempo con los amigos). No es recomendable que tenga demasiadas actividades, pero tampoco querrá que esté sentado viendo televisión o jugando videojuegos.

Tenga en mente que experimentar un poco de estrés es bueno y en realidad mejora el rendimiento. Sin embargo, experimentar demasiado estrés genera el efecto contrario.

Si le parece que tiene demasiadas actividades, usted y su hijo deben decidir qué actividades pueden eliminar y con cuáles pueden continuar. No lo obligue a decidir y no decida por él. Una opción podría ser posponer algunas actividades por el momento y retomarlas cuando terminen otras.

Camino a una salud mejorada

Los niños deben tener al menos unos días a la semana en los que no tengan nada que hacer y deben tener tiempo libre todos los días. El tiempo libre es el tiempo en el que pueden elegir qué hacer. Se trata de un tiempo en el que puedan relajarse y hacer algo que disfruten; algo que no sea jugar videojuegos o ver televisión, por supuesto.

Establezca la hora de jugar como una prioridad, pero que sea algo productivo. Mándelos afuera. Ahí es donde se lleva a cabo el juego verdaderamente creativo y por lo general, también el ejercicio. Se ha demostrado que el simple hecho de estar afuera hace que las personas se sientan más tranquilas. Por lo tanto, reduce el estrés. La Academia Americana de Médicos de Familia (American Academy of Family Physicians, AAFP) recomienda que los niños participen en una actividad física durante al menos 30 a 60 minutos al día.

Dedique tiempo para jugar con sus hijos. Los expertos están de acuerdo en que el tiempo no programado en familia es una parte importante de un equilibrio saludable para los niños. Además, es importante que las familias jueguen juntas. Esta es una de las mejores formas en las que padres e hijos pueden conocerse. También ayuda a que los niños sientan que sus padres los aman en realidad por quienes son, no solo la versión de ellos que tiene un desempeño sobresaliente.

Coman juntos. Comer en familia tiene muchos beneficios, especialmente para los niños. No solo es una excelente manera de enseñarles modales y a ser agradecidos (por los alimentos y por la persona que cocina), sino también les enseña a los niños el arte de la conversación. También puede ser un momento para hablar sobre su día. Algunos estudios muestran que los niños que comen con su familia en realidad tienen notas más altas en la escuela.

Solo asegúrese de no cambiar las actividades productivas por momentos frente a una pantalla. Usted ya sabe que, si se les deja con sus propios dispositivos, sus hijos elegirían pasar la mayor parte de su tiempo viendo televisión o jugando videojuegos. Pasar unos momentos frente a la pantalla está bien, especialmente si se realizan juegos y actividades educativas. Sin embargo, en general, debe limitar el tiempo que sus hijos pasan frente a dispositivos electrónicos. La Academia Americana de Médicos de Familia recomienda que los niños menores de 2 años de edad no pasen tiempo frente a una pantalla, y que los mayores de 2 años de edad no pasen más de dos horas al día.

Además, piense en el tipo de ejemplo que está dando con el uso de dispositivos electrónicos. Si constantemente hace varias cosas a la vez en su teléfono mientras pasa tiempo con su hijo, él va a querer imitar su comportamiento. Restringir el tiempo que su hijo pasa frente a una pantalla y no hacer lo mismo con su tiempo puede enviar el mensaje equivocado.

No pase por alto el valor del sueño. Si su hijo está tan ocupado después de la escuela que debe quedarse despierto hasta tarde para terminar sus tareas, no tiene un buen equilibrio. Los niños en edad escolar necesitan de 10 a 11 horas de sueño por noche. Los adolescentes no necesitan dormir tanto, pero el promedio debería ser de 8 a 9 horas por noche.

Tenga en mente que a los niños les va bien con una estructura. Restrinja sus actividades y asegúrese de que tengan tiempo libre, pero no evite del todo la estructuración del tiempo, lo que incluye fijar una hora constante para ir a dormir.

Cosas que debe tener en cuenta

Los niños pueden sufrir de algunos de los mismos riesgos para la salud que afectan a los adultos y que están relacionados con el estrés. Cuando pensamos en adultos estresados, pensamos en presión arterial alta, ansiedad, úlceras, fatiga crónica e incluso aumento de peso. En el caso de los niños, puede haber un aumento en la presión arterial y su hijo podría quejarse de dolor de cabeza. Puede haber ansiedad y su hijo podría quejarse de dolor de estómago. Su hijo podría estar cansado todo el tiempo.

Los niños estresados también son más propensos a tener accidentes, como caídas.

Existe evidencia en relación a que incluso las afecciones genéticas como el asma y las alergias empeoran durante momentos de estrés.

Los niños demasiado estresados y con demasiadas actividades tienen un riesgo más alto de presentar depresión y ansiedad. También pueden mostrar una falta general de imaginación o creatividad y tener menos habilidades para resolver problemas.

El trastorno por estrés, el cual desencadena una ansiedad intensa, puede presentarse a cualquier edad.

Si bien un poco de estrés en realidad es bueno para los niños, el estrés significativo (también conocido como estrés tóxico, como el que se sufre debido a un divorcio o a una muerte en la familia) o el estrés durante períodos prolongados (como el que se sufre a causa de tener muchas actividades) puede tener un impacto negativo en la salud de un niño.

Cuándo debe visitar a un médico

Son varias las maneras en las que el estrés puede tener un impacto en la salud de su hijo. Los síntomas pueden ser difícil de reconocer. El estrés puede ocasionar un aumento de las infecciones y enfermedades porque tiene un impacto en el sistema inmunológico. Si su hijo se enferma con frecuencia, usted podría buscar síntomas de estrés general. Aliviar el estrés de su hijo podría ser tan sencillo como modificar su horario.

Los síntomas de estrés crónico serán más graves. Si su hijo presenta síntomas de ansiedad, falta de sueño o problemas para dormir, si tiene sarpullido, no es capaz de concentrarse o no come de manera normal, debe comunicarse con un médico.

Preguntas para su médico

  • Mi hijo quiere hacer de todo, pero esto obviamente está teniendo un efecto. ¿Cómo logro que elija?
  • Si no programo el tiempo de mi hijo, él no hará nada. ¿Cómo puedo guiarlo para que juegue creativamente en su tiempo libre?
  • Mi hijo quiere salirse del equipo a media temporada. Si lo dejo, ¿le estoy enseñando a que renuncie?
  • Mi hijo es tímido y no quiere participar en actividades extracurriculares. ¿Cómo lo animo a que se involucre?
  • ¿Cuántos años debe tener mi hijo antes de que empiece a seguir actividades programadas?
  • ¿Cuál es un número realista de actividades que mi hijo puede elegir cada temporada?