Cirrosis e hipertensión portal

Cirrosis e hipertensión portal

¿Qué son la cirrosis y la hipertensión portal?

La cirrosis es un tipo de hepatopatía. Se produce cuando las células del hígado se dañan y el organismo no puede repararlas. A medida que mueren las células del hígado, se forma tejido cicatricial. La acumulación de tejido cicatricial impide la correcta circulación de la sangre. Un hígado normal puede filtrar los residuos y las sustancias tóxicas, y eliminarlas del organismo. Si el tejido cicatricial impide que la sangre circule hacia el hígado, esta no puede filtrarse. Así, las sustancias tóxicas y los desechos se acumulan en el cuerpo.

La hipertensión portal es un efecto secundario de la cirrosis. El organismo lleva sangre hacia el hígado por medio de un importante vaso sanguíneo llamado “vena porta”. La cirrosis ralentiza el flujo de sangre y ejerce presión sobre la vena porta. Esto provoca un tipo de hipertensión conocido como “hipertensión portal”.

Síntomas de la cirrosis

La cirrosis es una enfermedad progresiva. Es posible que no tenga síntomas en las primeras etapas. Póngase en contacto con su médico si observa los siguientes síntomas o signos:

  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso inesperada.
  • Debilidad y fatiga.
  • Náuseas.
  • Ictericia (piel y ojos amarillentos).
  • Orina de color marrón oscuro.
  • Enrojecimiento de las palmas de las manos.
  • Vómitos con sangre.
  • Problemas menstruales (en mujeres).
  • Confusión mental, como problemas de concentración o de memoria.
  • Picazón en la piel.
  • Inflamación o hinchazón del abdomen por la acumulación de líquido.

¿Qué produce la cirrosis?

Existen tres causas principales de la cirrosis.

  • Hepatopatía relacionada con el alcohol. Beber mucho alcohol puede producir cirrosis. Esto implica consumir alcohol durante un tiempo sostenido y beber grandes cantidades con frecuencia.
  • Esteatosis hepática. Esto se produce cuando se acumula demasiada grasa en el hígado. Las personas con sobrepeso u obesidad, o que tienen diabetes, colesterol alto o hipertensión arterial presentan más riesgos de padecer esta enfermedad.
  • Hepatitis B y C. Estas son infecciones virales contagiosas.

Otras causas menores de la cirrosis son las siguientes:

  • algunas enfermedades genéticas, como la enfermedad de Wilson o la hepatitis autoinmunitaria
  • exposición continua a sustancias químicas tóxicas
  • infecciones causadas por parásitos
  • consumo sostenido de determinados medicamentos
  • ciertos defectos cardíacos congénitos o insuficiencia cardíaca

¿Cómo se diagnostican la cirrosis y la hipertensión portal?

Para diagnostica la cirrosis, el médico realizará un examen físico. También revisará sus síntomas, su historia clínica, sus antecedentes familiares y su estilo de vida. Se necesitan análisis para evaluar el hígado y confirmar el diagnóstico. Por ejemplo, se llevan a cabo análisis de sangre y diagnóstico por imágenes. Los análisis de sangre pueden detectar hepatitis, niveles enzimáticos anormales o glóbulos sanguíneos anormales. El diagnóstico por imágenes permite ver el hígado y tomar fotografías. En algunos casos, su médico puede hacer una biopsia del hígado. Esto implica tomar una muestra del tejido hepático y analizarla en el laboratorio.

Si usted tiene cirrosis, es probable que el médico analice la posibilidad de hipertensión portal. Analizará la presencia de líquido adicional en su abdomen (ascitis). Verificará que no haya inflamación ni presión en los vasos sanguíneos que rodean la vena porta. El médico puede llevar a cabo otros análisis de laboratorio o diagnóstico por imágenes para diagnosticar la hipertensión portal. También puede realizar una endoscopia.

¿Se puede prevenir o evitar la cirrosis?

Algunas personas pueden efectuar cambios saludables en su estilo de vida para prevenir la cirrosis. Por ejemplo, beber menos alcohol, llevar una dieta saludable y protegerse de la hepatitis. Si tiene sobrepeso u obesidad, hable con su médico sobre cómo perder peso en forma segura.

Tratamiento de la cirrosis y de la hipertensión portal

El objetivo del tratamiento de la cirrosis es aliviar los síntomas y prevenir mayores daños. El tratamiento también puede evitar o controlar complicaciones causadas por la cirrosis. Con esta enfermedad, la sangre no puede circular con normalidad por la vena porta. La sangre debe volver al corazón mediante otros vasos sanguíneos. La mayoría de las veces, circula por los vasos del estómago, del esófago o de los intestinos. Estos vasos se inflaman debido a la mayor cantidad de sangre que fluye por ellos, lo que ocasiona mayor presión y puede hacer que se revienten. Las hemorragias en vasos sanguíneos rotos son graves y pueden ser fatales.

Su médico puede recetarle medicamentos para que no se revienten los vasos. Estos medicamentos tienen algunos efectos secundarios y pueden interactuar con otros fármacos. No son adecuados para todos. Su médico puede recetarle medicamentos para bajar su presión arterial si sufre hipertensión portal. Si usted tiene hepatitis, el médico puede recetar un medicamento antiviral. Tal vez necesite otros medicamentos, según la causa de la cirrosis.

Si los medicamentos no son suficientes, tal vez deba someterse a una intervención quirúrgica. La intervención quirúrgica puede disminuir la presión al interrumpir la circulación sanguínea en los vasos sanguíneos. El médico o el cirujano le insertarán un tubo largo por la boca hasta llegar al estómago. Luego, colocarán bandas de goma o bloqueadores en los vasos sanguíneos inflamados para bloquearlos. Otro tipo de procedimiento, llamado TIPS (derivación portosistémica intrahepática transyugular) puede realizarse en algunos casos.

Las personas con hipertensión portal pueden necesitar intervención quirúrgica para conectar ciertos vasos sanguíneos. Si un vaso sanguíneo explota, se necesitará un procedimiento para detener la hemorragia y repararlo.

Si dicho procedimiento no funciona o sufre insuficiencia hepática, puede necesitar un trasplante de hígado.

Vivir con cirrosis e hipertensión portal

No hay cura para la cirrosis. Trabaje con su médico en un plan de tratamiento para controlar los síntomas y evitar daños mayores. No debe tomar alcohol, ya que esto sigue dañando su hígado. Consulte con su médico antes de tomar cualquier medicamento. Estos pueden ser antibióticos, píldoras anticonceptivas y medicamentos de venta libre, como el paracetamol. También es importante cuidarse. Pregúntele a su médico si debe seguir una dieta especial. Es posible que deba controlar las cantidades de azúcar y proteína que consume. Si tiene inflamación o está reteniendo líquido, evite la sal o el sodio.

Su médico puede recomendarle que se haga un análisis para detectar cáncer hepático. Si no se trata, la cirrosis puede empeorar y poner en riesgo su vida. Puede provocar un estado de coma, insuficiencia hepática o la muerte.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Debo someterme a una intervención o trasplante de hígado?
  • ¿Existen cambios que pueda hacer en mi estilo de vida para controlar la cirrosis?
  • ¿Qué tipo de ejercicio es bueno para mí?
  • ¿Hay medicamentos que debo evitar?
  • ¿Puedo tomar alcohol?
  • Si los síntomas empeoran, ¿cuándo debo llamar a mi médico?

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