Ayudar a los niños a enfrentar a los acosadores

Ayudar a los niños a enfrentar a los acosadores

Según StopBullying.gov, “El acoso es un comportamiento agresivo y no deseado entre los niños en edad escolar que involucra un desequilibrio de poder real o percibido. El comportamiento se repite, o tiene el potencial de repetirse, en el transcurso del tiempo”.

A los padres y a las escuelas les preocupa el acoso. Puede ocurrir dentro o fuera de las instalaciones escolares, durante actividades extracurriculares o en lugares públicos. El acoso en línea o cibernético ocurre a través de correos electrónicos, mensajes de texto y redes sociales. Algunos sitios de redes sociales son conocidos por publicar anónimamente rumores y comentarios acosadores. Muchas escuelas educan a los estudiantes acerca del acoso y tienen consecuencias específicas para tal comportamiento. Desafortunadamente, todas las escuelas y distritos escolares son distintos. Por lo tanto, algunas escuelas son criticadas por no hacer lo suficiente para tratar el acoso. Así que, es importante que los padres hablen con sus hijos regularmente sobre el acoso.

Camino a un bienestar y una salud mejorados

A medida que su hijo crece y entra a la escuela, es difícil saber qué es lo que sucede todo el tiempo. Usted no puede estar en todas partes con su hijo. Sin embargo, resulta útil mantenerse activo en su vida. Entender el acoso también ayuda. El acoso no siempre es como se presenta en las películas o en la televisión. El acoso normalmente ocurre de una de tres formas: verbal, social o física. Los acosadores usan su poder (su fuerza o popularidad) para lastimar a otros, ya sea de manera emocional o física.

Si su hijo sufre de acoso verbal, podría ser víctima de bromas, apodos, amenazas y comentarios sexuales embarazosos. Esto podría ocurrir cara a cara, por escrito o en línea. El acoso social afecta las relaciones y la participación en grupo. Por ejemplo, dejar intencionalmente a una persona fuera del grupo o de la fiesta, difundir rumores, ordenarles a otros que no sean amigos de una persona y avergonzar a alguien en público son formas de acoso social y también de acoso en línea. El acoso físico involucra lastimar intencionalmente el cuerpo de una persona (dar puñetazos, patadas, golpes) o destruir su propiedad. El acoso físico también incluye meter zancadilla, hacer gestos rudos con la mano y escupir. No existe una razón lógica para explicar por qué una persona (o un grupo) acosa a otra. Nunca es un comportamiento aceptable.

Como padre, usted puede ayudar a que su hijo responda al acoso. Apoye a su hijo si es víctima de acoso o si es testigo de que alguien más lo sea. Escuche y tome en serio a su hijo. Obtenga la información de la situación, incluyen el tipo de acoso que está ocurriendo, dónde está ocurriendo y con cuánta frecuencia. Si su hijo es víctima de acoso, explíquele que no fue él quien lo ocasionó. Podría ser difícil que su hijo hable sobre el acoso del que es víctima. Anímelo a que hable con usted y acudan juntos con un administrador o consejero escolar para reportar el acoso. Hable con su médico de cabecera para que los refiera con un proveedor de salud mental si su hijo necesitara más apoyo.

Enséñele a su hijo cómo debe responder si es víctima de acoso. El juego de roles (simular qué le diría a un acosador) puede ser útil. Prepare respuestas verbales, como decirle al acosador que se detenga o hacer bromas para salir de la situación (algunos niños se sienten más cómodos riéndose ante lo que sucede y no enfrentando al acosador). Dígale a su hijo que no se involucre en una pelea. Una buena opción es dirigirse a un lugar seguro y hablar con un adulto.

Aborde el acoso cibernético de la misma manera. Dígale a su hijo que haga lo siguiente:

  • No responder al acoso en línea y en las redes sociales.
  • Llevar un registro y evidencia de todas las amenazas o incidentes de acoso (tomar una captura de pantalla de lo que sea que aparezca en la computadora o teléfono).
  • Bloquear al acosador en su teléfono y en las redes sociales.
  • Informar sobre el comportamiento a las autoridades escolares. Puede darle seguimiento con la policía local y con su proveedor de servicio de Internet si es necesario.

Si su hijo es testigo de acoso, dígale que hable con un adulto inmediatamente. Las investigaciones demuestran que involucrar a un adulto rápidamente, eventualmente podría ponerle fin al acoso. Si su hijo fuera testigo de acoso, anímelo a que sea más que un espectador. Anímelo a informar del comportamiento a un adulto de confianza, a ayudar a que la víctima se aparte del acosador, a no ser parte de la multitud que se queda observando y a ser un buen ejemplo. Si su hijo conoce a alguien que es víctima de acoso cibernético, dígale que no difunda rumores, comentarios maliciosos o fotos inapropiadas de otras personas a través de correos electrónicos, mensajes de texto o redes sociales. Dígale que hable con un adulto de confianza sobre lo que recibió.

Nunca le diga a su hijo que ignore el acoso ni lo culpe. Si bien muchos padres creen que resulta útil comunicarse con los padres del acosador, es mejor no hacerlo. Esto generalmente empeora el problema.

Finalmente, conozca a los amigos y compañeros de su hijo. Haga notar su presencia en las funciones escolares y no escolares de su hijo. Puede informarse de casos de acoso al hablar con otros padres. Si su escuela no involucra a los padres en sus esfuerzos de prevención del acoso, considere pedirle a la escuela que establezca un comité de seguridad en contra del acoso, con el fin de promover una colaboración entre la casa y la escuela.

Cosas que debe tener en cuenta

El acoso ocurre en todas partes: en grandes ciudades, en los suburbios y en entornos rurales. Usted podría no estar consciente de que su hijo es víctima de acoso, especialmente si tiene miedo de decírselo. Sin embargo, existen señales de advertencia, como lesiones inexplicables o marcas en el cuerpo de su hijo; artículos que desaparecen, como joyas, dispositivos electrónicos o ropa; dolores de estómago y dolores de cabeza regulares; quejas frecuentes de sentirse enfermo; cambios en el apetito (no tener interés en comer o comer demasiado); problemas de sueño; malas calificaciones; pérdida de interés en actividades que una vez disfrutaba; aislamiento repentino o falta de amigos; comportamiento autodestructivo, como cortarse o beber; y hacer declaraciones que demuestren una baja autoestima.

Cuando pensamos en el acoso, a menudo asumimos que nuestro hijo es la víctima del comportamiento. Sin embargo, su hijo podría ser el acosador. Si su escuela u otros padres se comunican con usted para reportar que su hijo es un acosador, tómelo en serio. No lo minimice diciendo que “son solo bromas” o que no se está llevando bien con los demás. Si su hijo es el acosador, dígale que el comportamiento no es aceptable. Establezca consecuencias para el comportamiento. Informe a la escuela de su hijo que usted ha abordado el problema en casa y diga qué está haciendo al respecto. Hable con el médico de su hijo si necesita referencias para recibir consejería. El acoso tiene serios efectos a largo plazo tanto para la víctima como para el acosador, entre ellos una mala salud mental, abuso de sustancias y suicidio.

No espere a alertar sobre el acoso si su hijo u otro niño se encontrara en peligro inmediato. Comuníquese con la policía si el acoso involucra el uso de un arma, amenazas de daño físico, violencia relacionada con odio, abuso sexual o una actividad ilegal, como robo o extorsión (obligar a una persona a pagar una cantidad de dinero, entregar sus posesiones o dar un servicio bajo amenaza de daños).

Preguntas que debe hacerle a su médico

  • Si sospecho que mi hijo es víctima de acoso, ¿cómo puedo lograr que me hable o informe al respecto?
  • ¿Existen señales físicas comunes de acoso?
  • ¿Aumenta el riesgo de que una persona cometa suicidio si fuera víctima de acoso?
  • ¿Quién se encuentra en riesgo de ser víctima de acoso?
  • ¿Existen señales tempranas de advertencia que indiquen que mi hijo se convertirá en un acosador?