Terrorismo: ayudando a los niños a lidiar con sus sentimientos

Todos experimentamos miedo y ansiedad en algún momento de nuestras vidas. Los niños experimentan el mundo por primera vez a medida que crecen. Puede parecer un poco abrumador y aterrador a veces. También tienen una imaginación activa y son más conscientes de lo que está sucediendo en el mundo a su alrededor de lo que a veces nosotros nos damos cuenta.

Los niños ven las noticias en el telediario. Ellos oyen lo que hablan los adultos. Sin embargo, los niños no pueden discernir lo que realmente es una amenaza. Necesitan la ayuda de los padres y otros adultos involucrados para enfrentar sus miedos. Es importante reconocer cuando los niños están molestos y hablar con ellos sobre sus miedos. También es importante saber cuándo los temores de su hijo son comunes o podrían ser un signo de un problema más grave.

El camino hacia un mayor bienestar

Los temores de los niños pueden cambiar a medida que crecen y tienen más experiencias de vida. Pueden tener miedo de los gatos después de ver un rasguño a un hermano. Pueden estar aterrorizados de que alguien vaya a entrar en su casa después de ver un comercial de seguridad del hogar en la televisión. Es posible que tengan un amigo que tenga miedo a las tormentas eléctricas y decidan que les tienen miedo también.

Muchos temores infantiles son comunes, incluidos:

  • La oscuridad. A veces, lo que no podemos ver puede dar miedo, sin mencionar las sombras.
  • Extraños y “chicos malos”. Especialmente en el mundo de hoy, los niños pueden escuchar historias que les hacen temer que las personas que conocen por primera vez puedan dañarlos.
  • Fantasías. A veces, es difícil para los niños notar la diferencia entre lo que es real y lo que es fantasía. Es posible que no entiendan que la criatura de su libro favorito en realidad no puede cobrar vida.
  • Ruidos fuertes. La aspiradora, los fuegos artificiales, truenos e incluso un inodoro que se descarga puede causar un sobresalto y dar miedo.
  • Estar y/o dormir solo.
  • Médicos y/o dentistas. Las luces, los instrumentos y el equipo en un consultorio médico u odontológico pueden dar miedo. Tal vez su hijo recuerda sentir dolor al recibir inyecciones.
  • Animales e insectos. Los niños pueden tenerle miedo a los gatos y perros o a las serpientes y arañas.
  • Alturas.
  • Agua.
  • Muerte. Los niños pueden temer que un ser querido o una mascota muera. O pueden tener miedo de su propia muerte.
  • Problemas sociales. A medida que su hijo crece, es posible que le tema cada vez más al rechazo y el fracaso en la escuela y en las actividades.

Su hijo puede estar experimentando miedo y ansiedad, pero es posible que no sepa cómo contárselo. Aquí se enumeran algunas cuestiones que pueden significar que su hijo tiene miedo:

  • Pérdida de interés en actividades normales
  • Cambio en el apetito o los hábitos de sueño
  • Despertarse en medio de la noche y/o tener pesadillas
  • Regresar a los hábitos anteriores, como orinarse en la cama, chuparse el dedo, o dificultad para compartir con otros niños
  • Dificultad para dejar a los padres o cuidadores
  • Hacer berrinches
  • Reacciones físicas (sudoración, latidos cardíacos acelerados, dificultad para respirar)

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a lidiar con sus miedos?

Tómese en serio los temores de su hijo. Incluso si le parecen tontos, son muy reales para su hijo. Cree un ambiente seguro para su hijo en casa, donde esté bien hacer preguntas. Escuche atentamente lo que dice su hijo. Dele respuestas honestas.

La cantidad y el tipo de información que le da a su hijo dependen de muchas variantes. Esto incluye la edad de su hijo, las experiencias pasadas y la etapa de desarrollo. Comience con hechos básicos y luego formule preguntas para verificar la comprensión de su hijo. Recuerde que los detalles gráficos no son necesarios.

Deje en claro a su hijo que está a salvo. Mantenga las actividades diarias lo más cerca posible de lo normal. Controle los hábitos de televisión y de Internet de su hijo. Quizás desee ver televisión juntos y hablar sobre lo que ven. Sea un buen ejemplo. Muestre o diga a su hijo cómo venció un miedo.

Ayude a su hijo a hacerse cargo de sus miedos al exponer y educar a su hijo sobre sus miedos. Si su hijo tiene miedo a las tormentas eléctricas, sáquelo afuera (con un paraguas) durante una tormenta. Lea un libro sobre lo que realmente sucede cuando hay truenos y relámpagos durante las tormentas. Dele a su hijo una linterna para que mire debajo de la cama y en los armarios y compruebe que no hay “monstruos” antes de acostarse.

Aspectos a tener en cuenta

Muchos miedos infantiles son normales. La mayoría de los niños los superan. Sin embargo, si su hijo experimenta una ansiedad o un temor excesivo que está afectando su vida diaria en el hogar o la escuela, es posible que necesite más ayuda para lidiar con los temores. Su hijo puede necesitar más tratamiento o terapia para la ansiedad. Además, tome en serio a su hijo si parece excepcionalmente asustado de una persona o situación. Puede haber un problema que usted no conoce. Hable con su médico de cabecera si siente que su hijo necesita ayuda para enfrentar los miedos y la ansiedad. Pueden ayudarlo a elaborar un plan de tratamiento y lo pueden derivar para terapia o ayuda profesional.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Cómo sé si los miedos de mi hijo son normales para su edad?
  • ¿Es la terapia el mejor tratamiento para ayudar a mi hijo a vencer sus miedos?