Necesidades nutricionales para Niños con Cáncer

Necesidades nutricionales para Niños con Cáncer

Alentar a los niños para que coman alimentos saludables puede ser un desafío. Los padres de todo el mundo se pueden identificar con la lucha para asegurarse de que sus hijos coman alimentos que le ayudarán a crecer fuertes. Cuando su hijo tiene cáncer, la presión es aún mayor.

Una buena nutrición es especialmente importante para los niños que tienen cáncer. Comer bien puede ayudar a estos niños a mantener su fuerza, mientras sus organismos combaten el cáncer. Puede aumentar su resistencia física durante el tratamiento. También ayuda a mantener su sistema inmunológico en funcionamiento para combatir las infecciones. Además, esto los hace sentirse mejor en todo sentido.

A menudo es aún más difícil convencer a su hijo enfermo de que debe comer. Su hijo puede tener síntomas que hacen que los alimentos sean menos atractivo. Los efectos secundarios del tratamiento del cáncer también pueden hacer que sea más difícil para ellos comer, incluso cuando quieren comer. Su hijo puede tener estos obstáculos para una buena nutrición:

  • No tener apetito
  • Dificultad al tragar
  • No sentir el sabor de la comida
  • Cuestiones táctiles (siente que los alimentos no son divertidos o le dan asco en la boca)
  • Náuseas/diarrea
  • Aftas
  • Dificultad al tragar.

La buena noticia es que es posible hacer que su hijo con cáncer coma sano. Es posible que usted tenga que ser especialmente creativo. Es posible que tenga que probar muchas estrategias antes de encontrar una que funcione. Incluso puede tener que seguir cambiando lo que funciona a medida que cambian los efectos secundarios de su hijo. Pero siempre y cuando usted logre ser flexible y paciente, puede asegurarse de que su hijo está recibiendo la nutrición que necesita.

Camino hacia una salud mejor

Hay mucho que considerar en la planificación de una nutrición adecuada para su hijo que tiene cáncer. Es completamente normal que se sienta abrumado. Lo más probable es que ya esté tratando de hacer frente a un diagnóstico de cáncer. Se ha encontrado con una nueva realidad.

Incluso si su hijo no sufre ninguna aversión a la comida (aversión a algunos alimentos) como resultado de su cáncer, es un buen momento para mejorar la nutrición con alimentos saludables. Cuanto más pueda fomentarlo ahora, mejor se sentirá su hijo. Una buena nutrición también lo mantendrá en el camino para el crecimiento y desarrollo normales.

Un gran primer paso puede ser reunirse con un dietista matriculado (RD). El médico de su hijo podrá recomendar un RD o quizá uno ya sea parte del equipo médico. Cuando se reúna con el RD, prepare una lista de los alimentos que a su hijo le gusta comer ahora. Si ya observa cambios en los hábitos alimenticios de su hijo, haga una lista de ellos también.

Su médico o RD podrán indicarle las necesidades nutricionales de su hijo. También podrán enseñarle algunos métodos para adaptar las recetas cuando su hijo no se sienta con ganas de comer, o si tiene efectos secundarios por los cuales se le resulta difícil comer.

En general, los niños con cáncer necesitan las mismas categorías de alimentos que un niño sano: proteínas, carbohidratos, grasas, agua y posiblemente otras vitaminas y minerales. Sin embargo, su hijo puede necesitar más de estos tipos de alimentos. El diagnóstico y el nivel de actividad de su hijo determinarán cuánto comer de los alimentos en estas categorías.

Proteína

La proteína es una parte importante de la nutrición de su hijo. Ayuda al cuerpo a crecer, repara los tejidos, repone las células de la sangre y el sistema inmune, y protege la masa muscular. Si su hijo está participando en el tratamiento contra el cáncer, la proteína puede ayudar a prevenir la infección y también ayudar a sanar el tejido.

Hay muchas fuentes buenas de proteínas, como el pescado, las aves, la carne roja magra, los huevos, los productos lácteos (leche, yogur, queso), los frijoles, la soja, la mantequilla de maní (y otras mantequillas de nueces), los frutos secos y los guisantes.

Hidratos de carbono

Los carbohidratos tienen una mala reputación cuando se trata de comer sano. Esto es en gran parte inmerecido. Su cuerpo necesita hidratos de carbono saludables (piense en frutas y verduras, no en pasteles y dulces). Los hidratos de carbono son realmente un combustible para su cuerpo. Le proporcionan energía y también ayudarán a sus órganos a funcionar con normalidad.

Buenas fuentes de carbohidratos incluyen frutas, verduras, cereales integrales, pastas, cereales, patatas, maíz, arroz y pan.

Grasas

Las grasas son una parte muy necesaria de la nutrición de su hijo. Las grasas son otra categoría de alimentos que tiene mala prensa. Esto es sobre todo porque hay algunas grasas que son más saludables que otras (busque las grasas no saturadas en lugar de las grasas saturadas). Las grasas desempeñan varias funciones importantes: Son necesarias como aislante de su cuerpo (proporcionan una capa protectora interior), para ayudar a su cuerpo a almacenar energía y para la distribución de ciertas vitaminas en todo su cuerpo.

Puede encontrar grasas no saturadas en pescados y mariscos, en el aceite de oliva, aceite de maní, aceite de canola, aceite de cártamo, aceite de girasol, aceite de lino, aceite de maíz, mantequilla de maní, nueces y aguacates. Las grasas saturadas se encuentran en muchos productos del tipo aperitivos y en los alimentos fritos.

Agua

Mantenerse hidratado (tener suficiente líquido) es importante para todos, pero es especialmente importante cuando usted está enfermo. Si su niño vomita o tiene diarrea como resultado de la quimioterapia o la radiación, es muy importante que controle su hidratación.

El agua y otros tipos de fluidos bebibles juegan una función importante en el funcionamiento del cuerpo. De hecho, sus células no pueden funcionar sin agua. Ayuda a regular la temperatura corporal (le ayuda a sudar), expulsa las toxinas de su cuerpo, ayuda a la circulación de nutrientes e incluso ayuda en la digestión.

Beber líquidos es una manera de mantenerse hidratado. Asegúrese de ofrecerle a su niño mucha agua durante todo el día. El agua debe constituir la mayor parte de lo que bebe su hijo, pero también le puede ofrecer jugos para beber.

La comida es otra manera de mantener su cuerpo hidratado. Muchas frutas y verduras contienen agua. Las sopas son otra buena opción para aumentar la hidratación diaria.

Trate de que beber agua sea algo divertido, y no que se convierta en una lucha. Es posible que desee agregarle algo de sabor al agua, agregándole limón o fresas.

Vitaminas

Además de comer bien, puede ser necesario que su niño tome un buen suplemento dietario (vitaminas o minerales). Su niño puede necesitar beber batidos especiales para rehidratar y dar a su organismo las vitaminas que necesita. Sepa que, en algunos casos, los niños con cáncer no puede tomar suplementos debido a que estos interfieren con algunos medicamentos y tratamientos contra el cáncer. Pregunte siempre a su médico antes de darle vitaminas a su hijo. Su médico determinará si son seguras.

Cuestiones a considerar

Cuando su hijo tiene cáncer, es muy probable que se enfrente a muchos desafíos para que coma. Estos retos pueden ser causados ​​por el cáncer en sí mismo o por tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia y la radiación. Algunos de los desafíos incluyen:

  • Aftas en la boca o dolor de garganta causado por la radiación.
    • Trate de darle helado, batidos de proteínas, puré de patatas, pudín y huevos – alimentos blandos que no sean ácidos o salados. Si aun así su hijo no puede comer, considere usar una licuadora para triturar los alimentos y servirlos con un sorbete.
  • Dificultad al tragar.
    • Pruebe las mismas estrategias que las recomendadas para las aftas en la boca. Si eso no funciona, es posible que un terapeuta del habla pueda trabajar con su hijo para que aprenda a tragar la comida.
  • No tiene apetito.
    • Trate de tener aperitivos nutritivos cerca de su hijo, para cuando se sienta con hambre. No obligue a su hijo a comer en el horario de las comidas. Esto sólo causará estrés para los dos. Trate de que las comidas sean divertidas y cocine los alimentos favoritos de su hijo. Si su hijo come, exprese lo feliz que está de que esté comiendo.
  • Cambios en el gusto y el olfato.
    • Trate de no cocinar alimentos de olor fuerte. Ofrezca frutas frescas y vegetales en lugar de enlatadas. Sirva los alimentos a temperatura ambiente o fríos. Ofrézcale a su hijo batidos o frutas congeladas. Elija algunos alimentos que no necesitan ser cocinados.
  • Náuseas y vómitos.
    • Trate de ofrecer a su hijo alimentos fáciles de digerir y mucho líquido. Es importante mantenerse hidratado. Evite los alimentos ricos en grasa o grasosos. En su lugar, ofrézcale pan tostado, cereales, galletas saladas o gelatina.
  • Constipación o diarrea
    • Si su hijo sufre de constipación, trate de ofrecerle alimentos que contengan una gran cantidad de fibra. Pruebe frutas y verduras crudas, frijoles, nueces y cereales. Los panes integrales también son buenos para la constipación. Si su hijo tiene diarrea, ofrézcale mucha agua para mantenerlo hidratado. Evite los alimentos ricos en fibra. En su lugar, ofrézcale bananas, arroz, tostadas, puré de manzana y avena.

Si su hijo sigue teniendo un problema de alimentación, el médico puede recomendarle un método alternativo de alimentación. Otras formas en que su hijo puede obtener los nutrientes que necesita es a partir de un tubo de alimentación o por vía intravenosa (directamente en una vena).

Si a su hijo le están administrando esteroides como parte de su tratamiento contra el cáncer, es posible que deba preocuparse más por el ausento de su apetito. A menudo, los esteroides dan hambre y sed. El resultado puede ser un aumento de peso no deseado. Si ese es el caso, guarde alimentos saludables en sus armarios. Ofrézcale más frutas y verduras, junto con carnes magras. Anime a su hijo a ser activo, si es posible. Esto puede ayudarlo a minimizar el aumento de peso no deseado.

Cuándo consultar a un médico

Su hijo probablemente ya está siendo atendido por un equipo de médicos en forma regular. Si en algún momento cree que su hijo está en peligro de deshidratarse o que puede estar desnutrido, debe alertar a su médico.

Preguntas para su médico

  • ¿Debo estar alarmado si mi hijo no aumenta de peso?
  • ¿Debo estar alarmado si mi hijo aumenta demasiado peso?
  • ¿Cómo puedo ayudar a controlar los antojos de comida de mi hijo?
  • ¿Hay algunos alimentos que ayudan a aliviar las náuseas?
  • ¿Por cuánto tiempo puede estar mi hijo sin comer antes sin que sea inseguro?

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