Lista de verificación de residencia para personas mayores

Ha trabajado toda una vida para jubilarse. Ahora es el momento de concentrarse en el lugar donde vivirá durante esos años dorados. Todavía tiene muchas opciones, tal como las tenía en sus años de juventud. Puede quedarse en su casa actual, comprar una más pequeña o alquilar. Además, puede elegir un cierto nivel de vida superior. Las comunidades para personas mayores están diseñadas para adultos activos, vida independiente, vida asistida, atención continua o un hogar de ancianos. En todos los casos, es importante pensar bien en sus opciones. Utilice esta lista de verificación para guiarlo a través del proceso.

Camino hacia el bienestar mejorado

Planifique un recorrido por el vecindario o comunidad de viviendas para personas mayores que está considerando. Haga una lista de verificación con estas consideraciones positivas para disfrutar de la vida:

Ambiente:

  • barrio seguro;
  • cerca de familiares y amigos;
  • cerca de tiendas y servicios comerciales;
  • atractivo exterior;
  • limpio y libre de olores en interiores;
  • interiores acogedores;
  • cantidad de personas en el edificio o comunidad;
  • plano de planta dispuesto para personas mayores;
  • áreas comunes para socializar;
  • zonas exteriores para reunirse;
  • libertad de ir y venir a voluntad;
  • visita más de una vez en diferentes momentos del día. Esto le dará una mejor idea del vecindario o de la comunidad.

Los residentes parecen:

  • felices y contentos;
  • simpáticos;
  • comprometidos unos con otros;
  • ser participantes regulares en actividades/salidas sociales organizadas.

Si se le permite, hable con algunos de los residentes actuales sobre los motivos por los cuales les gusta la comunidad.

Personal:

  • mantiene la proporción adecuada de personal-residente;
  • exhibe paciencia y amabilidad;
  • no parece estar saturado de trabajo;
  • participa positivamente con los residentes;
  • trata a otros empleados de manera cortés y profesional;
  • parece estar bien capacitado, educado y con matrícula;
  • maneja las inquietudes de los residentes con rapidez y eficacia.

Comodidades:

  • diferentes tipos de unidades y tamaños;
  • unidades con cocinas;
  • posibilidad de almacenar alimentos en la unidad;
  • unidades privadas y baños;
  • accesible para sillas de ruedas y andadores;
  • teléfono, cable y acceso a internet;
  • amueblado o sin amueblar;
  • maneja las inquietudes de los residentes con rapidez y eficacia;
  • reglas para el cambio de interiores (pintura y tapices);
  • edificio libre de humo;
  • planes de comidas, menús, peticiones dietéticas, bocadillos y horarios;
  • comedores comunes;
  • servicio de lavandería;
  • transporte y normas para su propio coche;
  • servicios de culto en el lugar;
  • mascotas;
  • servicio de peluquería, barbería y servicios bancarios.

Cuestiones a considerar

Al tomar todo esto en cuenta, existen muchas cosas serias a considerar. Estas incluyen consideraciones de seguridad, médicas y financieras.

Seguridad:

  • escaleras y pasillos bien iluminados;
  • pasillos y puertas de gran tamaño para andadores y sillas de ruedas;
  • suelos antideslizantes;
  • botones de llamada de emergencia instalados en habitaciones y baños;
  • pasamanos en baños;
  • detectores de humo;
  • salidas claramente marcadas;
  • cerraduras de seguridad en puertas y ventanas.

Contacte el Better Business Bureau y a su Agencia de Área para Personas Mayores para investigar la residencia. ¿Ha habido alguna queja? ¿La instalación tiene licencia? ¿Están disponibles los registros financieros y de inspección?

Servicios y atención médica:

  • disponibilidad de servicios de cuidado personal (comer, bañarse, vestirse);
  • acceso a la asistencia del personal las 24 horas del día;
  • acceso médico las 24 horas del día;
  • visitas regulares de los proveedores de atención médica en el lugar (médicos, enfermeras, dentistas, etc.);
  • tratamiento in situ;
  • colaboración con la familia y el equipo sanitario;
  • evaluación periódica de las necesidades de los residentes (médicas y no médicas);
  • disponibilidad de diferentes niveles de atención y cambio del nivel de atención en la misma comunidad (para la demencia, por ejemplo);
  • planes de cuidado escritos y actualizaciones;
  • políticas y supervisión de medicamentos;
  • respuesta a emergencias médicas.

Costos y contratos:

  • contrato firmado que detalla los costos, tarifas, servicios, tarifa de entrada, políticas de alta;
  • derechos de los residentes;
  • mudanza no planificada;
  • pedido de abandonar la comunidad;
  • impacto de las estadías prolongadas en el hospital para mantener su unidad;
  • transferencia y toma de decisiones del alta;
  • todos los costos (entrada, tarifa mensual, servicios públicos, servicios, etc.);
  • todos los servicios prestados a cambio de costos;
  • depósito de seguridad y devolución de depósito;
  • pago mensual, trimestral o anual;
  • aceptación del seguro de asistencia a largo plazo;
  • asistencia financiera.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Cuándo es el momento adecuado o la edad adecuada para mudarse a una comunidad para personas mayores?
  • ¿Cómo sabré cuándo pasar a otro nivel de atención?
  • ¿Qué pasa si agoto mis ahorros mientras sigo viviendo allí?
  • ¿Cómo puedo reducir los costos en una comunidad para personas mayores?
  • ¿Disminuirá mi atención médica o será ignorada en una comunidad de personas mayores?
  • ¿Qué pasa si no me llevo bien con otros residentes?