Lidiar con la rivalidad entre hermanos

Lidiar con la rivalidad entre hermanos

Las peleas constantes. Los gritos. Las lágrimas. Si usted tiene más de un niño que vive en su casa, es muy probable que haya visto síntomas de rivalidad entre hermanos.

La rivalidad entre hermanos es la competencia que se produce entre hermanos y hermanas. Es alimentada por los celos y la percepción de que un hermano está siendo tratado mejor que el otro. Estos celos, la ira, la sensación de no tener control, o de no tener privacidad son todos factores que contribuyen a la rivalidad entre hermanos. Estos sentimientos a menudo conducen a la pelea.

Es, en cierta medida, una parte completamente normal de crecer con hermanos y hermanas. De hecho, la investigación ha demostrado que cierta rivalidad entre hermanos es realmente buena para usted, ya que promueve una competencia sana. Esta competencia puede inspirarlo a ser el mejor en el hogar y en la escuela. Sin embargo, la mayoría de los padres estarían de acuerdo en que también agrega drama innecesario a un hogar que de otro modo es pacífico. Si no se aborda esta rivalidad, puede conducir a sentimientos de dolor a largo plazo y, en algunos casos, incluso a la agresión física.

La manera en que la rivalidad entre hermanos es expresada variará de casa en casa. Está influenciada por los estilos de crianza, por la dinámica entre hermanos, por la diferencia de edad entre los hermanos y por el género de los hermanos.

Las investigaciones confirman que la expresión de rivalidad entre hermanos puede ser diferente entre 2 hermanas respecto de lo que es para 2 hermanos. La rivalidad entre dos hermanas puede ser más intensa y más duradera, pero la rivalidad entre dos hermanos es más probable que lleve a la pelea física. La rivalidad entre un hermano y una hermana es menos frecuente, posiblemente debido a que es poco probable que compitan por el mismo espacio (como un dormitorio), participen en las mismas actividades o compitan por los mismos amigos.

También hay investigaciones que relacionan la cercanía en edad con la rivalidad entre hermanos. Si hay menos de 2 años de diferencia de edad, los hermanos son más propensos a tener una rivalidad.

A pesar de que los celos son la emoción principal detrás de toda rivalidad entre hermanos, hay diferentes cosas que pueden llevar a un niño a sentir celos. Los celos pueden comenzar debido a un nuevo bebé, incluso antes de que este nazca. Los niños mayores pueden sentir que no están recibiendo la misma atención en el hogar o en la escuela. Un hermano menor puede sentir que está viviendo a la sombra de un hermano mayor en el hogar o en la escuela. Un hermano menor también puede sentir que es injusto no tener tantos privilegios como un hermano mayor.

En las familias ensambladas, la rivalidad entre hermanos puede producirse en una situación de “nosotros contra ellos”. Esto es especialmente cierto si consideran que uno de los padres está favoreciendo a sus propios hijos biológicos sobre los hijos de su cónyuge. Los niños de familias ensambladas también pueden sentir celos por lo que perciben como una pérdida de espacio personal. Puede que tengan que compartir un dormitorio o pierdan su asiento en el sofá o en el coche.

La rivalidad entre hermanos puede incluso continuar en la edad adulta, sobre todo entre las hermanas. Los investigadores dicen que los hermanos son más propensos a dejar la rivalidad en casa cuando se van, pero hermanas tienden a llevarla con ellas.

Si la rivalidad sigue a los niños hasta la edad adulta, no siempre es debido a que algo que sucedió en el pasado sigue pesando sobre ellos. La principal razón para la rivalidad entre hermanos en la edad adulta es que un niño tenga más éxito que el otro. También puede ser porque los padres todavía estén apoyando a uno de los hermanos, situación que otro hermano puede considerar que es injusta.

Camino a una mejor salud

A pesar de que no hay manera de prevenir completamente la rivalidad entre hermanos, la forma en que los padres se ocupen de ello puede significar la diferencia entre un poco de competencia sana y una guerra total en casa.

Lo primero que se debe hacer es examinar su relación con cada niño. Muchas veces, la rivalidad entre hermanos no es más que un pedido de atención. Podría ser el momento de volver a evaluar cómo está repartiendo su atención en el hogar. Claro, hay momentos en los que uno de los hermanos necesita de usted más que otro, pero en general, las cosas deberían ser de algún modo parejas.

Hay muchas cosas que los padres pueden hacer para mejorar la relación entre hermanos y reducir los celos. Estas son algunas de las estrategias más efectivas:

  • Trate a sus hijos como individuos. A pesar de que comparten muchos de los mismos genes, cada uno de sus hijos es diferente. Sus personalidades son diferentes y sus necesidades son diferentes. Personalice la crianza de los hijos para adaptarla a sus necesidades, pero recuerde que debe ser justo en todos los ámbitos.
  • Sea justo. Haga cumplir las mismas normas a todos. Por supuesto, los niños mayores pueden tener más privilegios (como un horario para acostarse un poco más tarde), pero pueden respetar las mismas normas (como ir a la cama en el horario que corresponda).
  • Deje que tengan tiempo para ellos solos. Dé a sus hijos su propio espacio, si se puede. Si comparten un dormitorio, asegúrese de que tengan la oportunidad cada día de pasar un tiempo a solas en una parte diferente de la casa o en el exterior. También puede organizar diferentes actividades para darles tiempo para “mí”.
  • No los compare. No importa lo tentador que sea, nunca debe decir: “¿Por qué no puedes ser más como tu hermano?” Ningún niño debe sentir que está compitiendo con otro niño en el hogar, especialmente nunca respecto de su amor o atención. Decir estas palabras, con seguridad va a causar resentimiento, haciendo que la rivalidad entre los hermanos empeore.
  • No tenga favoritos. Ningún niño quiere sentir que es el segundo mejor, sobre todo en casa. Trate de asegurarse de que cada uno de sus hijos se sienta especial y apoyado por usted, incluso cuando se equivocan. No muestre un trato preferencial. Distribuya su crítica y su alabanza por partes iguales entre sus hijos.
  • No tome partido. En su lugar, anime a sus hijos a resolver las cosas entre ellos. A lo sumo, puede ayudar a moderar y sugerir soluciones justas a los problemas hasta que los niños consigan resolverlos por ellos mismos. Aprender a comprometerse es una habilidad que los beneficiará toda su vida.
  • Pase tiempo con sus hijos individualmente. Esta es una gran manera de dar a sus hijos la atención individualizada que ellos buscan. Fije una fecha para ver una película o comer algo juntos, solo ustedes dos. Este tiempo solo con ellos les hace sentir que son importantes. Además, es una gran manera de fortalecer su relación con su hijo.
  • Establezca la expectativa. Si sus hijos saben lo que se espera de ellos, es más probable que respeten sus indicaciones, y sigan su ejemplo. Deje que sus hijos sepan que espera que ellos se traten entre sí con respeto. Si ellos discuten o pelean, que peleen limpio. Sin golpes, sin insultos, sin gritos, sin malas palabras y sin romper o tirar cosas. Si hacen cualquiera de estas cosas, habrá una consecuencia, establecida por usted.
  • Amar incondicionalmente. Deje que sus hijos sepan y recuérdeles a menudo que nada de lo que puedan hacer hará que usted deje de quererlos. Anímelos a quererse de la misma manera entre ellos. Haga hincapié en la importancia de la familia.
  • Mantenga la comunicación. Cuanta más comunicación, mejor. La comunicación puede ayudar a prevenir los malentendidos que conducen a las peleas y a herir sentimientos. Anime a sus hijos a sentirse libres de expresar sus sentimientos. Esto puede ayudar a entenderse mejor unos a otros. También es una gran herramienta para aprender a relacionarse con los demás, cuando crecen.
  • Enseñe empatía. Ponerse en el lugar del otro es la mejor manera de terminar una discusión o prevenir una. La capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otra persona es también una gran habilidad para enseñar a sus hijos.

Aún cuando es frustrante la rivalidad entre hermanos para los padres, es importante tener en cuenta que hay algunos efectos secundarios beneficiosos. La rivalidad entre hermanos puede ayudar a los niños a desarrollar habilidades interpersonales. Pueden practicar la comunicación en las relaciones. Se pueden desarrollar estrategias saludables (con su ayuda) para tratar con las emociones negativas, tales como los celos. La rivalidad entre hermanos puede ayudarles a desarrollar habilidades para resolver problemas que pueden utilizar durante toda su vida. Incluso puede enseñarles a compensar o perdonar a alguien o a pedir perdón.

Cuestiones a considerar

A pesar de que un poco de rivalidad entre hermanos es normal y puede ser una parte saludable del crecimiento, hay rivalidades que hacen más daño que bien. Si sus hijos no pueden estar en la misma habitación sin pelear o parece que no hay momentos en los que se llevan bien, ello podría indicar un problema más grande. En estos casos, los efectos a largo plazo de la rivalidad entre hermanos pueden afectar la edad adulta.

Si la rivalidad entre hermanos dura hasta la edad adulta, o si vuelve a ocurrir durante la edad adulta, puede afectar la vida de todos los miembros de la familia. Podría hacer que un hermano se aísle. Podría dividir a un grupo de hermanos si se ponen de un “lado”. Podría resultar en un menor número de reuniones familiares y deshacer una familia que de otro modo sería muy unida. Además, disminuirá la felicidad en general de toda la familia.

Cuándo consultar a un médico

Las investigaciones indican que los “adolescentes” mayores y los hermanos adolescentes que pelean por temas relacionados con la “justicia”, son más propensos a padecer depresión. El luchar por el espacio personal hace a los hermanos más propensos a tener ansiedad y baja autoestima.

En casos extremos, una rivalidad entre hermanos puede ser desagradable, realmente desagradable. Si uno de sus hijo está siendo victimizado, ya sea física o verbalmente, es momento de intervenir y, posiblemente, buscar la ayuda de un profesional. Esto es especialmente cierto si teme que sus hijos vayan a hacerse daño unos a otros.

Preguntas para su médico

  • ¿Mis hijos crecerán a pesar de su rivalidad entre hermanos?
  • Mis hijos solían ser mejores amigos y ahora no se llevan para nada bien. ¿Qué cambió?
  • ¿Cómo puedo reconocer la rivalidad entre hermanos normal vs. la rivalidad extrema entre hermanos?
  • ¿Cuándo debería preocuparme por la rivalidad entre hermanos?
  • ¿Hay algún punto en el que debería involucrar a un asesor profesional para ayudar a resolver la rivalidad entre hermanos?

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