Hablar con su hijo acerca de su cáncer

Obtener el diagnóstico de cáncer de su hijo es aterrador. El miedo que probablemente sienta no es por usted, sino por su hijo. ¿Vivirá? ¿Por cuánto tiempo? Y cómo va a ayudarlo a hacer frente al recorrido físico y emocional que tendrá que soportar en las próximas semanas, meses, o posiblemente años?

La buena noticia es que las tasas de supervivencia del cáncer han mejorado dramáticamente en los últimos años. Nuevos y mejores tratamientos han llevado a mejores resultados. Hoy en día, más del 80 % de los niños y adolescentes diagnosticados con cáncer sobreviven durante al menos 5 años después de su diagnóstico. Y si bien los tratamientos no suelen ser descritos como agradables, son sin duda mucho más soportables que nunca.

Camino hacia el bienestar

Como padre, usted desea proteger a su hijo. Mantener su diagnóstico de cáncer en secreto puede parecer la mejor opción. Pero un niño con cáncer necesita saber lo que está mal. De hecho, no contárselo puede hacer que sea peor.

Los niños sienten cuando algo está mal. Esto puede hacer que se sientan estresados, con miedo y ansiedad. Si usted ignora lo que realmente está sucediendo o hace de cuenta como si no pasara nada, su hijo podría imaginar lo peor. O podría averiguarlo a través de otra persona. La honestidad genera confianza. Su hijo necesita saber que puede confiar en que usted le dirá la verdad.

La discusión inicial no será fácil. Pero es crucial. Sus expresiones faciales y el tono de voz son tan importantes como lo que usted dice.

Cuando hable del cáncer, tenga en mente la edad y el nivel de desarrollo de su hijo. Si su hijo es pequeño, comience con palabras simples y conceptos concretos. No lo abrume con detalles. Dele pedacitos de información, de manera que pueda entender y procesar. “Tienes un bulto en el brazo que hace que estés enfermo”. “Tu sangre no está funcionando bien y los médicos tienen que tratar de solucionar el problema”. No tenga miedo de usar la palabra cáncer. Su hijo la escuchará una y otra vez.

Los adolescentes, por otra parte, pueden comprender mucho más. Su mayor preocupación puede ser la forma en que va a afectar sus vidas. ¿Podrán seguir pasando el rato con sus amigos? ¿Podrán ir al baile de graduación? ¿Se les caerá el cabello? Hable de sus miedos para que pueda informarlos al equipo de atención médica y ellos puedan abordarlos.

Aliente a su hijo a hacer preguntas, incluso si siente miedo de ello. Es posible que hayan oído cosas sobre el cáncer de otras personas o en la televisión. Pregúntele a su hijo qué ha escuchado y responda a las preguntas lo mejor que pueda. Si no sabe la respuesta, sea honesto. “No estoy seguro, pero lo voy a averiguar y te diré”. Luego, hable con los proveedores de atención médica de su hijo en busca de ayuda.

Aliente a su hijo a compartir sus sentimientos. Y usted haga lo mismo. Su hijo necesita saber que no está nunca solo en esto. Usted está allí junto a él, siempre.

Pequeño o más grande, su hijo necesita saber que nada de lo que él hizo le causó el cáncer. Nadie, ni siquiera los médicos, saben por qué un niño tiene cáncer y otros no. Lo que sí saben es que el cáncer no es causado por algo que hizo su hijo, y el cáncer no es contagioso.

Cuestiones a considerar

El proceso, lo que usted dice y cómo lo dice, será diferente en función del nivel de edad y la madurez de su hijo. Estas son algunas cosas a tener en cuenta para que el proceso sea más llevadero.

Con niños pequeños

Si bien usted no tiene que dar a un niño pequeño todos los detalles de un procedimiento próximo, no mienta ni diga que no dolerá si eso podría suceder. Usted no quiere que su hijo sea sorprendido durante ningún procedimiento médico. Y quiere mantener la confianza de su hijo. Si usted dice que algo no dolerá y duele, su hijo no le creerá la próxima vez. Sea honesto. “Esto puede molestar un poco, pero te ayudará a sentirte mejor”.

Los niños pequeños pueden tener dificultades para entender los términos que los médicos y otros están utilizando a su alrededor. Explique en un lenguaje claro y sencillo. “La quimioterapia es un medicamento que te ayudará a deshacerte del cáncer”. “El oncólogo es el médico especial que te ayuda a deshacerte del cáncer”.

Los conceptos abstractos son difíciles de comprender para los niños pequeños. Ellos necesitan que les expliquen las cosas en términos concretos. Pregunte al médico de su hijo si el niño puede tocar los modelos, las máquinas o los suministros que serán utilizados durante sus procedimientos. Los niños a menudo se sienten fuera de control durante este tiempo, así que trate de poner un poco de control de nuevo en manos de su hijo. Deje que él elija el sabor del medicamento o el color de la silla en la que se sienta.

Con niños mayores

Los adolescentes ya son conscientes de sus cuerpos, y valoran su privacidad. Ser completamente dependientes de los demás, incluso de sus padres, para que cuiden de ellos puede ser molesto. Haga todo lo posible para darle a su hijo un poco de espacio. E inclúyalo en cualquier decisión sobre el tratamiento, etc.

Los adolescentes también pueden sentir resentimiento si se pierden los eventos escolares y sociales. Vea si sus amigos pueden traer libros y tareas para ayudarlos a mantenerse al día con las tareas escolares y para que se mantengan conectados.

Cuándo hablar con su médico

No hay manera correcta o incorrecta de responder a un diagnóstico de cáncer. Las reacciones de los niños irán desde ser recatados hasta el enojo total. Los niños pequeños pueden no ser capaces de poner sus sentimientos en palabras, por lo que van a portarse mal o volver a un comportamiento que tenían cuando eran más pequeños.

Las diferentes reacciones son normales y esperadas. Pero a veces, las emociones extremas pueden indicar un problema más grave. A veces es necesaria la ayuda profesional. Hable con el médico de su hijo si su hijo:

  • Se siente triste todo el tiempo.
  • No puede ser consolado.
  • Habla sobre lastimarse a sí mismo o lastimar a otros.
  • Se enoja mucho con rapidez.
  • Tiene una baja significativa en sus calificaciones, su apetito o energía.
  • No muestra ningún interés en actividades que antes amaba.
  • Tiene dificultades para comer o dormir.
  • Tiene dificultad para concentrarse.