Cuando su hijo pequeño no quiere comer

Cuando se trata de hábitos alimenticios, los niños pequeños pueden ser difíciles de predecir. Algunos días pueden no comer mucho. Otros días puede parecer que están comiendo todo el día. Es posible que quieran un alimento todos los días durante semanas y, de repente, no les guste. Y cuánto come su hijo puede ser diferente de cuánto come otro niño. Pero no se preocupe. Los hábitos alimenticios extraños de su hijo no representan un comportamiento fuera de lo común.

Comer selectivamente es un comportamiento típico de los niños pequeños. Esta es un área de sus vidas donde pueden ejercer cierto control. Al negarse a comer, su hijo está practicando su independencia. Aquí hay algunas reacciones comunes que pueden tener a la comida.

  • Rechazar un alimento por su color o textura.
  • Elegir algunos alimentos y comer nada más que esos.
  • No estar dispuesto a probar nada nuevo.
  • Perder el interés en un alimento que les encantaba.
  • Solo querer alimentarse con una cuchara o un tenedor.

El camino hacia una mejor salud

No fuerce a su hijo a comer. Sin embargo, puede proporcionar alimentos nutritivos, demostrar hábitos alimenticios saludables y preparar el escenario para comidas agradables.

Hábitos alimenticios saludables

  • Sirva la cantidad correcta. Ofrezca a su hijo una cucharada de cada alimento por cada año de edad. Por ejemplo, si tiene tres años, sirva tres cucharadas de cada comida. Las porciones pequeñas le dan la oportunidad de pedir más.
  • Sea paciente. Ofrezca nuevos alimentos muchas veces. Es posible que deba ofrecer un alimento de diez a quince veces antes de que su hijo lo pruebe.
  • Deje que su hijo lo ayude. Deje que elija alimentos en la tienda de comestibles. Luego, encuentre una forma en que pueda ayudarlo a usted a preparar la comida o poner la mesa. Participar en las diferentes partes de la hora de comer puede hacer que sea más propenso a comer.
  • Haga las cosas divertidas. Corte los alimentos en formas con moldes para galletas. Exhiba la comida de manera creativa en el plato de su hijo. Haga que su hijo invente nombres especiales para sus alimentos favoritos.
  • Ofrezca opciones. En lugar de servirle una verdura a su hijo pequeño, permítale elegir entre dos opciones. «¿Quieres brócoli o coliflor para la cena?»
  • Mezcle lo nuevo con lo viejo. Sirva alimentos nuevos junto con los favoritos. Esto puede hacer que probar algo nuevo sea más fácil.
  • Permita que sumerja los alimentos. Proporcione salsas saludables para alentar a su hijo a probar nuevas frutas o verduras. Estos pueden incluir hummus, yogur o aderezos para ensaladas bajos en grasa.
  • Sea un buen ejemplo. Si su hijo lo ve comiendo una variedad de alimentos saludables, será más probable que los pruebe.

Haga una lista de alimentos saludables que le gusten a su hijo para asegurarse de que coma una dieta equilibrada. ChooseMyPlate.gov, el sitio web del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), ofrece buena información sobre nutrición para niños y adultos.

Comidas agradables

  • Avísele a su hijo con anterioridad. Diez a quince minutos antes de la hora de comer, dígale a su hijo que pronto será hora de comer. A veces los niños están tan cansados o entusiasmados con las actividades de juego que no quieren comer. Decirles que se acerca la hora de comer les permitirá pasar de la hora de jugar a la hora de comer.
  • Establezca una rutina. A los niños les gusta cuando las cosas son iguales. Establezca horarios regulares de comida. Siéntese en el mismo lugar para cada comida.
  • Reserve el momento de las comidas para comer y pasar tiempo con la familia. No permita que su hijo juegue con juguetes o dispositivos electrónicos en la mesa. Tampoco le deje leer un libro o mirar televisión. Explíquele a su hijo lo bueno que es comer juntos. Pídale que se quede en la mesa hasta que todos terminen de comer.
  • Haga que las comidas sean agradables. Si las comidas son agradables, es más probable que su hijo tenga ganas de comer. Trate de evitar discusiones o conversaciones negativas en la mesa.
  • Controle sus expectativas. No espere modales demasiado difíciles para su hijo. Por ejemplo, no espere que un niño de 3 años coma con el utensilio adecuado. Para muchos niños, una cuchara es mucho más fácil de manejar que un tenedor.

¿Qué hay de los refrigerios?

Cada día, su hijo debe tener tres comidas y dos refrigerios. Los niños pequeños por lo general no comen lo suficiente en una comida como para mantenerse satisfechos hasta la próxima comida. Ofrezca a su hijo refrigerios pequeños y saludables entre comidas. Los refrigerios saludables incluyen:

  • queso en tiras bajo en grasa;
  • yogur;
  • rodajas de manzana o mitades de fresa;
  • rebanadas de pavo magro; y
  • galletas integrales con mantequilla de maní.

Solo ofrezca un refrigerio si faltan varias horas para la próxima comida. Si la comida fuese dentro de la próxima hora, omita el refrigerio. Si su hijo llega a la mesa con hambre, es más probable que coma.

Si su hijo no come en la comida, ofrézcale un refrigerio nutritivo unas horas más tarde. Si su hijo no come el refrigerio, ofrézcale comida nuevamente en la próxima comida. Un niño por lo general come en la segunda comida. Con este enfoque, puede ayudar a garantizar que su hijo no tenga problemas con una dieta pobre.

Aspectos a tener en cuenta

Hay muchas cosas que puede hacer para alentar a su hijo a comer, pero también hay cosas que no debe hacer.

  • No obligue a su hijo a dejar el plato limpio. Una vez que ya no tenga hambre, permítale a su hijo que deje de comer. Hacerlos comer cuando no tienen hambre puede interferir con sus señales naturales que les indican cuándo están satisfechos. Permitirles elegir cuándo dejar de comer les enseña cómo escuchar a su cuerpo y elegir alimentos saludables.
  • No negocie ni soborne a su hijo. Las amenazas, los castigos y las recompensas tampoco son buenas ideas. Pueden conducir a luchas de poder. Evite hacer tratos. Por ejemplo, no le diga que si come tres bocados más, podrá comer postre. Esto le enseña a hacer tratos para obtener recompensas por otras cosas. Además, hacer del postre una recompensa le otorga un mayor valor en la mente del niño. Esto puede conducir a actitudes poco saludables hacia los dulces.

Si le preocupa que su hijo se niegue a comer, no lo demuestre. Su hijo puede estar buscando atención, y su desaprobación llena esa necesidad. Eso puede llevar a que ocurra lo mismo una y otra vez.

Hable con su médico si le preocupa cómo está creciendo su hijo o si le preocupa que una alimentación selectiva esté frenando el crecimiento de su hijo.

Preguntas para su médico

  • ¿Cuánto debe comer mi hijo pequeño cada día?
  • ¿Hay ciertos alimentos que debería intentar que coma todos los días?
  • ¿Debería preocuparme si mi hijo no come mucho durante varios días seguidos?
  • ¿Debo darle suplementos a mi hijo, como bebidas proteínicas, para asegurarme de que esté recibiendo suficientes nutrientes?
  • ¿Cuándo superará mi hijo pequeño este tipo de «capricho»?