Pesadillas y terrores nocturnos

Las pesadillas son sueños que dan miedo. Generalmente comienzan en la infancia antes de los 10 años. Pero pueden ocurrir en adultos. Las pesadillas son más comunes en las niñas que en los niños. Son desencadenados por los acontecimientos cotidianos. La mayoría ocurre al final del ciclo del sueño (entre las 4 a.m. y las 6 a.m.). Los adultos y los niños recuerdan la pesadilla. Puede ser difícil volver a dormir. Algunas pesadillas son recurrentes.

Los terrores nocturnos difieren de las pesadillas. Los terrores nocturnos ocurren con más frecuencia en los niños y son poco frecuentes en los adultos. Ocurren durante el sueño profundo (entre la 1 a.m. y las 3 a.m.). Un terror nocturno provoca que un niño se despierte gritando. Puede estar sudando y respirando rápido. Las pupilas de su hijo (el centro negro del ojo) pueden parecer más grandes de lo normal. Es posible que su hijo todavía esté dormido. Pero puede parecer despierto. Estará confundido y es posible que no responda cuando le hable. Es posible que sea difícil despertar a su hijo. Por lo general, no recordará lo que pasó. Los niños que a veces tienen terrores nocturnos son.

Por lo general, las pesadillas y los terrores nocturnos se detienen en la adolescencia. Los adultos creativos con imaginaciones activas pueden seguir teniéndolos. Las pesadillas y los terrores nocturnos no son causados por una enfermedad mental o física. Ocurren después de un acontecimiento físico o emocional estresante. Puede ocurrir dentro de los primeros 6 meses del acontecimiento.

Si las pesadillas o los terrores nocturnos perturban regularmente el sueño de su hijo, pueden afectar la capacidad de funcionamiento durante el día. Hable con el médico acerca de las posibles soluciones que pueden ayudar. Es posible que su médico quiera inscribirlo a usted o a su hijo en un estudio polisomnográfico. Esta experiencia durante la noche proporciona a los observadores capacitados detalles de su sueño.

Camino hacia el bienestar mejorado

Existen cosas que puede hacer por usted mismo o por su hijo para reducir las pesadillas y los terrores nocturnos. Estas incluyen:

  • tanto usted como su hijo deben mantener una rutina regular para acostarse;
  • obtenga la cantidad de sueño recomendada para su edad o la de su hijo cada noche;
  • no coma ni beba nada justo antes de acostarse, excepto el agua;
  • evite la cafeína y otros estimulantes al menos 5 horas antes de acostarse;
  • evite el tiempo de pantalla (computadora, TV, etc.) 2 a 4 horas antes de acostarse;
  • mantenga su dormitorio fresco y cómodo;
  • siga una rutina diaria de ejercicios (esto puede relajar su mente y cuerpo cada día); no haga ejercicio demasiado cerca de la hora de dormir;
  • aprenda técnicas de relajación (esto podría incluir leer, escuchar música, hacer yoga, etc.);
  • hable con su hijo sobre un acontecimiento cuando ocurre para reducir la ansiedad; anime a su hijo a escribir o hacer un dibujo de lo que le molesta; dependiendo de la gravedad del acontecimiento, su hijo puede necesitar terapia;
  • hable con su médico si sospecha que usted o su hijo tienen un trastorno de ansiedad;
  • haga un estudio para saber si su hijo tiene apnea del sueño;
  • reduzca el consumo de alcohol; tenga en cuenta la abstinencia repentina de alcohol;
  • no use drogas ilegales o medicamentos recetados para el dolor;
  • verifique si su hijo tiene fiebre. La enfermedad puede causar pesadillas o terrores nocturnos.

Si su hijo experimenta pesadillas o terrores nocturnos, siempre consuélelo de inmediato.

Cuestiones a considerar

Si bien las pesadillas y los terrores nocturnos son generalmente inofensivos, tome medidas para mantener a su hijo a salvo durante la experiencia.

  • No despierte a su hijo sacudiéndolo o gritándole.
  • Mantenga su habitación o la de su hijo libre de desorden en caso de que la experiencia conduzca al sonambulismo. Esto reducirá los tropezones o caídas.
  • No le dé a su hijo medicamentos de venta libre que los adormezcan (como jarabe para la tos o medicamentos para la alergia). Esos medicamentos no están diseñados para ello. Pueden causar graves problemas respiratorios a su hijo.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Debo cerrar la puerta de mi hijo por la noche para protegerme?
  • ¿Debo dormir en la habitación de mi hijo o dejar que mi hijo duerma en mi habitación?
  • ¿Existe algún medicamento de venta libre que pueda darle a mi hijo para ayudarlo a dormir mejor?