Parálisis cerebral

Descripción general

¿Qué es la parálisis cerebral?

Parálisis cerebral (que también se llama CP, por sus siglas en inglés) es un término para un grupo de discapacidades que afectan a los niños en los primeros años de vida. Los niños con CP tienen dificultad para controlar los músculos y coordinar los movimientos del cuerpo. Es posible que tengan los músculos rígidos o débiles, lo que puede hacer que realicen movimientos musculares inusuales. Los bebés con CP podrían necesitar más tiempo que lo habitual para empezar a darse vuelta, sentarse, gatear, sonreír o caminar.

La CP puede ser leve o grave. Un niño con CP leve podría tener movimientos extraños, pero es posible que no necesite asistencia o que solo necesite un poco de asistencia. Es posible que un niño con CP grave no pueda caminar, que tenga dificultad para hablar y que requiera atención y asistencia de por vida.

¿Cuáles son los distintos tipos de CP?

Existen 3 tipos de CP:

Algunos niños muestran signos de más de un tipo de CP. Esto se llama forma mixta de CP.

  • La CP espástica es la forma más común de CP. Hace que los músculos se pongan rígidos y que sea difícil moverse. La CP espástica puede afectar un solo lado del cuerpo, las dos piernas, o los dos brazos y las dos piernas.

  • La CP atetósica es menos frecuente que la CP espástica. La CP atetósica provoca movimientos corporales lentos y descontrolados y afecta a todo el cuerpo.

  • La CP atáxica es la forma menos común de CP. La CP atáxica afecta al equilibrio y a la coordinación.

Síntomas

¿Cuáles son los síntomas de la CP?

Los síntomas de la CP, por lo general, no empeoran con el tiempo. Los síntomas podrían incluir:

Los niños con CP a veces tienen otros problemas de salud. Estos pueden incluir problemas de la vista, problemas para oír o retrasos en el desarrollo.

  • Músculos rígidos o músculos demasiado flojos.

  • Movimientos descontrolados.

  • Falta de coordinación.

  • Dificultad para caminar (por ejemplo, es posible que arrastre un pie o una pierna).

  • Dificultad para controlar la motricidad fina (por ejemplo, dificultad para escribir o abotonarse una camisa).

  • Dificultad para hablar, tragar o comer.

  • Babeo excesivo.

  • Convulsiones.

Causas y factores de riesgo

¿Cuál es la causa de la CP?

El daño cerebral que provoca la CP puede producirse antes de que el niño nazca, durante el nacimiento o en los primeros años de vida. En la mayoría de los casos, la CP está presente en el momento del nacimiento. Normalmente, el cerebro envía mensajes al cuerpo en los que le indica exactamente cómo y cuándo moverse. Los niños con CP tienen daño en la parte del cerebro que envía estos mensajes. Esto afecta la manera en la que el niño con CP habla, camina y se mueve.

Determinadas infecciones, como la rubéola o la varicela, en la madre embarazada pueden aumentar el riesgo de daño cerebral en el bebé en desarrollo y provocar CP. A veces, el cerebro de un bebé no se desarrolla en forma adecuada mientras está en la matriz, lo que también puede provocar CP. Los médicos no saben con certeza por qué sucede esto, pero en algunos casos puede estar asociado con la exposición de la madre a determinadas sustancias tóxicas.

Un trabajo de parto o un parto difíciles pueden provocar CP. Esto puede suceder si hay falta de oxígeno en el cerebro del bebé durante el nacimiento. En los bebés recién nacidos, la ictericia grave que no se trata también puede provocar CP.

Los niños que tienen meningitis o encefalitis viral también pueden desarrollar CP. La meningitis provoca inflamación en las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. La encefalitis viral provoca inflamación en el cerebro.

La CP también ha sido asociada con lesiones cerebrales durante los primeros meses o años de vida.

Diagnóstico y pruebas

¿Cómo puede determinar mi médico si mi hijo tiene CP?

Su médico examinará los músculos, la postura y los reflejos de su hijo. También le preguntará sobre el desarrollo físico de su hijo. También es posible que su médico indique pruebas especiales, como una tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) o una resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés), para ver si hay algún daño en el cerebro.

Tratamiento

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

No existe una cura para la CP. Si su hijo tiene CP, su médico lo ayudará a crear un plan de tratamiento, que podría incluir:

  • Fisioterapia: Hacer ejercicio y entrenamiento muscular ayudará a su hijo a mejorar el equilibrio, la flexibilidad, la coordinación y la fuerza. La fisioterapia también puede ayudar a su hijo a aprender a usar muletas, aparatos ortopédicos, tablillas o una silla de ruedas si es necesario.

  • Terapia del habla: Un terapeuta del habla puede ayudar a su hijo a hablar, a usar lenguaje de señas, a tragar y comer.

  • Terapia ocupacional: Este tipo de terapia le enseña a su hijo cómo ayudar en su cuidado. También puede ayudar a enseñarle a su hijo a realizar actividades cotidianas en el hogar o en la escuela. También ayuda a su hijo a aprender o mejorar las habilidades de motricidad fina, como escribir.

  • Medicamentos: Su médico podría recetar relajantes musculares para aliviar la rigidez muscular. Si su hijo tiene convulsiones, también es posible que su médico le sugiera un medicamento anticonvulsivo.

  • Cirugía: Es posible que su médico le recomiende cirugía si los músculos o los tendones de su hijo están muy rígidos y limitan la amplitud de movimiento de los brazos y las piernas.

Preguntas que debe realizar a su médico

  • ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo?

  • ¿Dónde puedo buscar ayuda y apoyo en mi comunidad?

  • ¿Podrá mi hijo asistir a la escuela?

  • ¿Qué tipo de equipo especial necesito en mi hogar?

  • ¿Aprenderá a hablar mi hijo?

  • ¿Será capaz mi hijo alguna vez de caminar sin ayuda?

  • ¿Será capaz mi hijo alguna vez de vivir en forma independiente?

Factores de riesgo de la CP

  • Una infección, como la rubéola, en la madre durante el embarazo.

  • Problemas con la circulación de la sangre en el cerebro antes del nacimiento.

  • Desarrollo anormal del cerebro.

  • Nacimiento prematuro o bajo peso al nacer.

  • Bebés en posición podálica (de nalgas) al comenzar el trabajo de parto.

  • Trabajo de parto o parto difíciles, o parto múltiple.

  • Exposición de la madre a sustancias tóxicas durante el embarazo.

  • Ictericia grave en bebés recién nacidos.

  • Infecciones en el bebé después del nacimiento, como meningitis bacteriana.

  • Lesiones en la cabeza después del nacimiento.