Incontinencia fecal

Última actualización marzo 2021 | Este artículo fue creado por el personal editorial de familydoctor.org y revisado por Sarah Coles, MD

¿Qué es la incontinencia fecal?

La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar las deposiciones. Esto hace que las heces se escapen del recto en momentos inesperados. Es más común en mujeres y en adultos mayores de ambos sexos.

Muchas personas que tienen incontinencia fecal se avergüenzan de hablar sobre este problema con su médico. Piensan que nada puede ayudarlos. Sin embargo, existen muchos tratamientos eficaces para la incontinencia fecal.

Síntomas de la incontinencia fecal

Los síntomas de incontinencia fecal pueden ser leves (rayas o manchas de heces filtradas en su ropa interior) a más graves (no poder controlar las deposiciones).

¿Qué causa la incontinencia fecal?

La función intestinal está controlada por 3 cosas: la presión del esfínter anal, la sensación rectal y la capacidad de almacenamiento rectal. El esfínter anal es un músculo que se contrae para evitar que las heces salgan del recto. Este músculo es fundamental para mantener la continencia. La sensación rectal le dice a una persona que las heces están en el recto y que es hora de ir al baño. El recto puede estirarse y retener las heces durante algún tiempo después de que una persona se da cuenta de que las heces están allí. Esta es la capacidad de almacenamiento rectal.

Una persona también debe estar lo suficientemente alerta para notar la sensación rectal y hacer algo al respecto. También debe poder ir al baño. Si algo anda mal con alguno de estos factores, entonces puede ocurrir incontinencia fecal.

El daño muscular está involucrado en la mayoría de los casos de incontinencia fecal. Para algunas personas, este daño ocurre comúnmente durante el parto. Es especialmente probable que suceda en un parto difícil que usa fórceps o una episiotomía. Una episiotomía es cuando se hace un corte para agrandar la abertura de la vagina antes del parto. El daño muscular también puede ocurrir durante la cirugía rectal, como la cirugía para hemorroides. También puede ocurrir en personas que tienen enfermedad inflamatoria intestinal o un absceso perirrectal.

Las personas a menudo pueden compensar la debilidad muscular. Por lo general, la incontinencia se desarrolla más tarde en la vida, cuando los músculos se debilitan y las estructuras de soporte de la pelvis se aflojan.

El daño a los nervios que controlan el músculo anal o regulan la sensación rectal también es una causa común de incontinencia fecal. La lesión nerviosa puede ocurrir en las siguientes situaciones:

  • Durante el parto
  • Con esfuerzo severo y prolongado para defecar
  • Con enfermedades como diabetes, tumores de la médula espinal y esclerosis múltiple

La incontinencia fecal también puede deberse a una reducción de la elasticidad del recto. Esto acorta el tiempo entre la sensación de las heces y la necesidad urgente de defecar. La cirugía o la radiación pueden dejar cicatrices y endurecer el recto. La enfermedad inflamatoria intestinal también puede hacer que el recto sea menos elástico.

Debido a que la diarrea es más difícil de controlar que las heces formadas, es un estrés adicional que puede provocar incontinencia fecal.

¿Cómo se diagnostica la incontinencia fecal?

Junto con un examen físico, es posible que su médico desee realizar otras pruebas, como una manometría anorrectal. Esto prueba la presión anal, la elasticidad rectal y la sensación rectal. Estas pruebas pueden identificar la causa de su incontinencia.

¿Se puede prevenir o evitar la incontinencia fecal?

Aunque tal vez pueda reducir su riesgo de incontinencia fecal, es posible que no siempre pueda prevenirla. Esto se debe a que los músculos anales pueden dañarse sin que usted tenga la culpa. Estos músculos también se debilitarán naturalmente con el tiempo, a pesar de su mejor esfuerzo para mantenerlos fuertes.

Tratamiento de incontinencia fecal

Afortunadamente, existe un tratamiento eficaz para la incontinencia fecal, por lo que es importante que lo hable con su médico. Los intentos de autotratamiento suelen ser infructuosos.

El tratamiento de la incontinencia fecal varía y depende de la causa de su problema. Su médico también puede recomendarle uno o más de los siguientes tratamientos:

  • Cambios en la dieta. La prevención de la diarrea y el estreñimiento suele ser muy útil para controlar la incontinencia. Los cambios en su dieta, como ajustar la cantidad de fibra que consume, beber más líquidos o cambiar la cantidad de alimentos que ingiere, a menudo pueden prevenir la diarrea y el estreñimiento.
  • Medicamentos. Su médico puede recetarle laxantes, medicamentos contra la diarrea o ablandadores de heces para tratar la incontinencia. Hable con su médico antes de tomar cualquier medicamento de venta libre para la incontinencia.
  • Entrenamiento intestinal. Desarrollar un patrón de evacuación intestinal regular puede ser muy útil. Esto puede implicar ir al baño en momentos específicos del día, como después de comer o un tratamiento llamado biorretroalimentación anorrectal. Este procedimiento mide las contracciones del esfínter mientras realiza ejercicios especiales llamados ejercicios de Kegel. El entrenamiento de biorretroalimentación puede fortalecer los músculos del esfínter y brindarle más control sobre las deposiciones.
  • Cirugía. Varios procedimientos quirúrgicos diferentes pueden tratar la incontinencia fecal. A menudo, estas cirugías reparan o reemplazan los músculos del esfínter.

Vivir con incontinencia fecal

Vivir con incontinencia fecal puede ser un desafío social y emocional, sin importar su edad. No deje que lo aísle. No se avergüence de hablar con su médico si tiene incontinencia fecal. Es una afección muy tratable. Su médico puede recomendarle el mejor tratamiento para usted.

Si un plan de tratamiento no resuelve por completo su incontinencia fecal, existen muchos productos que pueden ayudarlo a ocultarla discretamente. Estos incluyen ropa interior desechable, así como un parche que se coloca entre las nalgas para evitar una fuga intestinal menor.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Cuál es el mejor tratamiento para mí?
  • ¿Cuánto tiempo durará mi tratamiento?
  • ¿Hay algo que pueda hacer en casa que me ayude?
  • ¿Hay algún medicamento que pueda tomar?
  • ¿Ayudarán los ejercicios?
  • ¿Cuánto tiempo durará mi recuperación después de la cirugía?
  • ¿Tendré que someterme a fisioterapia después de la cirugía?
  • ¿Debería comer más fibra?